miércoles, 6 de agosto de 2008

Capas, curvas y colores.


Tras la entrada anterior dedicada al pan, el tema de la siguiente estaba cantado. Cada cierto tiempo y sobre todo cuando el ánimo se me tuerce un poco, voy y hago fotos de cebollas. A través del visor pico, troceo, corto, trituro, reúno, separo, contemplo, perforo… Hasta que los ojos se me empiezan a enrojecer y un molesto lagrimeo me impide continuar la disección. Y es que nunca he terminado de fotografiar una cebolla. Por un lado están sus capas, proverbiales ya, hasta el punto de que sirven de metáfora para las profundidades del alma, más tiernas y dulces conforme nos vamos adentrando. Hay incluso quien ha llegado a afirmar que las capas de la cebolla son anteriores a las del Photoshop, aunque este extremo aún no ha podido ser confirmado.
Pero luego están también y sobre todo, su paleta de colores, irisaciones que se forman por superposición y van desde los púrpuras a los dorados, pasando por todos los carmines y la sombra de los ocres que van fundiendo al blanco en dirección al núcleo. Dicen que las cebollas son muy ricas en azufre. Y debe ser verdad porque sus colores son los ardientes tonos del infierno.
Las cebollas. Siempre que veo las cebollas chupando sol en el corredor de la panera o alrededor de los pegoyos, pienso en planetas incandescentes y les disputo a las moscas las órbitas de los satélites.
Las cebollas, esa obsesión redonda como todas las obsesiones, y absurda. Me gustan tanto las cebollas que, lo confieso, sería capaz hasta de comérmelas.

21 comentarios:

  1. Me gusta mucho el encuadre, la presencia que le das al
    "objeto". ¿Has desenfocado el fondo, o está tal cual se captó?

    ResponderEliminar
  2. Muchas veces curó mi garganta el fuerte sabor de la cebolla.
    "La cebolla es escarcha
    cerrada y pobre.
    Escarcha de tus días
    y de mis noches.
    Hambre y cebolla,
    hielo negro y escarcha
    grande y redonda. "
    (Nanas de la cebolla-Miguel Hernandez)

    P.D. Supongo que lo del fondo desenfocado es solo cuestión de abrir mas o menos el diafragma para la profundidad de campo.

    ResponderEliminar
  3. A parte de la evocación a Miguel Hernández, me parece un bodegón precioso.

    La luz, las texturas, las tonalidades, la profundidad... una maravilla, están pa'cogerlas y meterse en la cocina ;)

    Un saludo

    ResponderEliminar
  4. Excelente entrada. La foto tiene un encuadre muy bueno y los colores, hacen de esas cebollas un manjar exquisito. A mi me obsesionan también las cebollas, pero ya limpitas cortadas en aros y rehogaditas en un sabroso aceite de oliva. Seguro que cuando las vuelva a comer, me acordare de esta foto y de tu obsesión por ellas. Un abrazo y gracias.

    ResponderEliminar
  5. Soy una auténtica devoradora de cebollas. Me gusta comerlas de todas formas y maneras: crudas en ensalada, fritas, asadas, en salsas de mil y un colores...

    Bellísima fotografía y bellísimo homenaje a este alimento imprescindible para la cocina.

    ResponderEliminar
  6. Allá tú si no te las comes... en una buena salsa con un buen filete o unos tomatitos recién arrebatados de la mata están de muerte...

    ResponderEliminar
  7. Te ha quedado preciosa.
    Los colores son increíbles.
    Pero me hubiera costado un tiempo adivinar q es una cebolla si no lo hubieras dicho.
    Saludos

    ResponderEliminar
  8. Vaya, vaya, o sea que contigo funciona eso de pan y cebolla !!
    Por aquí se come una variedad, los "calçots", que es una especie de cebolla tierna que se ha "calzado" de tierra en los bancales(de ahí su nombre) y se asan a fuego vivo y se acompañan de una salsa donde se untan después de pelar las capas que han quedado quemadas, se suelen comer depié cual si de espérragos se tratara y es muy divertido ver cómo el personal acaba "perdido" y lleno de lamparones.

    ResponderEliminar
  9. Las capas de la cebolla tienen unos matices y una calidez que ya quisiera San Photoshop.
    Veo que también te acercas hasta la lágrima. Mis lágrimas matinales pueden ser debidas a que en sueños estuve muy cerca.

    ResponderEliminar
  10. El cocinero del Arca6 de agosto de 2008, 21:04

    Estoy con el Sr. Riveiro en lo que me toca, y es que también tengo debilidad por las cebollas, con lo buenas que son. Pero de comérmelas.
    Si la serie continúa voy a engordar. El hacer pan, con lo simple que parece, para mi es como un milagro secreto que cada vez despierta más mi interés. Esas cosas que parecen ceremonias antiquísimas, como los baños de sol de las cebollas, sus colores...pero sobre todo el aroma que reparte por la cocina cuando estoy en los fogones.
    La foto del forno me dejó sin palabras.

    ResponderEliminar
  11. me gusta pensar que las cebollas tienen pieles y que uno puede ponerlas al desnudo en plena luz de la cocina sin el más mínimo remordimiento.
    cariños

    ResponderEliminar
  12. jua ¡¡ genial el texto, una nana para finalizar y miel sobre ... ui deja deja que con tanta gastronomía. No en serio me ha encantado esta entrada sobre la cebolla con sus capas, ¿Como era proverbiales? y los satelites mosca. Que buena, no se si el texto o la foto, ambas dos buenas
    saludos brujos

    ResponderEliminar
  13. Preciosa foto, con muy buenas texturas y colores. El texto no se queda atras.
    Felicidades
    Manu

    ResponderEliminar
  14. M e gustomucho la fotografia como capta lacebolla yami tambien me encantan las cebollas de la manera que sean cosinadas un beso me encanto tu site bye ..NANCY ..regresare un beso

    ResponderEliminar
  15. Coincidimos en gustos y los comenteristas vamos unidos, en los primeros tiempos del blog tengo una entrada sobre la cebolla, al ver esta la recordé.
    si quieres verla...
    http://mifotosegundaparte.blogspot.com/2007/04/hambre-y-cebolla.html

    Saludos!!

    ResponderEliminar
  16. Xuan no dejas de impresionarme, hasta las cebollas se rinden a tu cámara.

    ResponderEliminar
  17. esa "paiteña", así la llamamos en mi tierra a esa, se ve tan real, la siento. Captaste sus tonalidades, la delicadeza externa, la firmeza interior, hasta se siente su olor.

    Un abrazo, Xuan,tratando de contener las lágrimas...

    ResponderEliminar
  18. Amigo Xuan, tu pones el pan y la cebolla, yo el aceite (oliva y de la primera prensada en frío) y un buen queso. Alguien ha de poner el vino y alguna cosa mas. Ya ves que con poco se puede ser feliz.
    Le has sacado los colores a la cebolla!
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  19. Hay pocas cosas tan sencillamente perfectas, iguales a sí mismas y diferentes capa a capa.

    ResponderEliminar
  20. ciertamente las cebollas tienen un color especial.. de una transparencia que nunca llega a serlo...
    hermoso bodegón que haz tomado!

    ResponderEliminar
  21. Por el título pensé por un momento que ibas a hablar de PhotoShop, jajaja pero no, veo que los tiros iban por otro lado.

    Tanto las cebollas como los ajos y en general los tubérculos presentan unas texturas muy interesantes...

    En esta foto megusta el color y precisamente eso, las texturas.

    Saludos

    ResponderEliminar

Archivo del blog