lunes, 29 de diciembre de 2014

Arena o agua




Los dedos del agua que sostuvieron tu cuerpo en el verano, mientras nadabas, que te ofrecieron al sol mientras fingías una muerte liviana, esos mismos dedos que aprendieron en ti la precisión, son los que ahora tallan sobre la arena desnuda los troncos y los tallos de una selva feroz, su danza, tan parecida a la danza de las llamas. Y como el fuego, aguarda la marea el momento de borrarla. 


No nacen los años ni los días como no nacen las mareas. Pero con cada marea nace la ocasión irrepetible de ser arena o agua.




Hagamos entre todos que el 2015 nos sea propicio.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Fotografía elemental


    Gijón, Asturias  

lunes, 15 de diciembre de 2014

Contando burbujas





El aire atrapado en la burbuja atrapada en el hielo atrapado en el frío atrapado en el bosque atrapado en el invierno atrapado en el tiempo atrapado en la foto atrapada en la pantalla atrapada en tus ojos que atraviesan el hielo que rompe la burbuja que libera el aire en el que yo, por fin, respiro.




viernes, 28 de noviembre de 2014

viernes, 21 de noviembre de 2014

Prohibido caminar

                                                                                                                                                Gíjón, Asturias


Prohibido caminar. Fue duro al principio, abandonar de pronto tantos millones de años de costumbre. Aunque también es cierto que ya entonces muchos habían superado por completo la necesidad de desplazarse. En cualquier caso las alternativas no se hicieron esperar y enseguida aparecieron artilugios de toda clase, desde ingeniosos juegos de sogas y poleas para el interior de las viviendas hasta las infinitas cintas transportadoras que envolvían como enredaderas la ciudad. De algún modo tenían razón las autoridades: sin los pies en el suelo insospechadas dimensiones del espacio se abrían a nuestra imaginación. Después, siguiendo una cadena lógica impecable, fueron llegando todas las otras prohibiciones, y aunque sé bien que no debería estar escribiendo esto y que te comprometo seriamente al dártelo a leer, quiero que comprendas que del mismo modo que existe una memoria tozuda de los pies, también a veces pienso sin querer y disfruto volviendo a ser culpable de mis actos.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Ajustando la dosis



Fotografiar es el arte de dosificar la realidad.

Y dosificar es atribuir sentido, otorgar valor.

Pero en una época como la actual en la que la fotografía se entrega a la vertiginosa tarea de duplicar el mundo, la habilidad para ajustar la dosis no solo es premisa del arte sino además una verdadera necesidad terapéutica.


viernes, 7 de noviembre de 2014

Área reservada

                                                                                                                                                                                         Aviñón, Francia

Vienen hasta aquí desde barrios separados, desde edades distantes, ocupan su lugar en torno y se juran equilibrio. Son acólitos anónimos de la cofradía del silencio que vienen a callarse sus pequeñas adicciones como esta de ausentarse a esta hora de nadie en medio de la tarde, mientras llega esa otra hora tan parecida y tan distinta de subirse al autobús, de volver a clase o de buscar otro banco en otra plaza. Son aristas de un diamante en el que han cristalizado los azares forzados, las cobardes rebeldías de todos los siglos necesarios para poder estar juntos, frente a frente, sin que haya afrenta ni amenaza, sin tener que ladrar para espantar el miedo, sin ni siquiera tener que llevar un perro que ladre por ti, que porte tu animalidad, qué triunfo de la urbanidad. Pero la soledad no existe ni el instante, todo es un truco porque al fin y al cabo en algo tenemos que creer para ser alguien. 


viernes, 31 de octubre de 2014

Paisaje con bañera


                                                                                                                                                                                                             Sobrescobio, Asturias                                                                                                                                    

Viene a ser un instinto parecido al del bañista: buscar ese punto donde lo abrupto de la costa cede a su deseo y sumirse en el mar, sumarse. 

Así también el caminante encuentra a veces la manera de colarse en el paisaje, de beber en él hasta vaciarse.


sábado, 25 de octubre de 2014

Los fantasmas de Aviñón

                                                                                                                   Palacio de los Papas de Aviñón - Exposición de Stefan Szczesny


El Palacio de las Papas de Aviñón es un gran recipiente vacío que la imaginación intenta rellenar sin conseguirlo. Casi desde el amanecer los turistas fluyen por sus huecas estancias tratando de encontrar algo sólido a lo que agarrarse, del mismo modo que fluye la información de los paneles y audioguías a través de sus cabezas. Pero por mucho que se esfuercen solo entenderán del pasado aquello que tiene de presente.

No tardan, eso sí, en reconocerse unos a otros, en adquirir esa transitoria vecindad de los visitantes de museos. Y a medida que el cansancio les hace perder la cabeza y encontrarse el cuerpo, el Palacio vuelve a ser un lugar habitado donde la gente habla de sus cosas, siente hambre, juega, pierde el tiempo.

Al final, la consabida tienda de recuerdos trata de aprovechar la guardia baja y todos se apresuran a adquirir esos falsos presentes del pasado, salvoconductos que devolverán su condición a los turistas y les harán olvidar que por unas horas fueron ellos los auténticos fantasmas del castillo.

domingo, 19 de octubre de 2014

Trayectorias

                                                                                                                                                                          Aix-en-Provence, Francia

Llego tarde a Aix-en-Provence, a esa hora en que las sombras pintan de azul la ciudad vieja, esa hora no fijada en la que con exactitud ferroviaria se vacían las calles y se llenan las plazas. Llego tarde, sin duda, con las tiendas cerradas y las visitas pospuestas para un día en el que ya no estaré aquí. Y sin embargo, algo me dice que este es el retraso exacto, la impuntualidad que me libera de todo lo proyectado y me revela la cara más libre de la ciudad, el plano donde todas las trayectorias se toman de la mano. Llego tarde a Aix-en Provence y le hago la promesa de regresar más puntual, de dedicarle toda la atención que se merece, de que volveré para quedarme. Nos tomamos las cervezas en una plaza donde todo el mundo es joven y hermoso y en esta hora incierta nos creemos felices todas las mentiras.

viernes, 10 de octubre de 2014

El tiempo portátil


                                                                                                                                                                                          Marsella

¿Te imaginas un tiempo portátil, un tiempo que pudieras derrochar o atesorar a discreción? Sería un artefacto extraño sin duda, una especie de clepsidra con torniquete. Y necesitarías todo el tiempo del mundo para aprender a manejarlo adecuadamente.


viernes, 3 de octubre de 2014

Encuentros en Arlés








                                                                                                 Arlés, Francia

Cada verano desde hace 45 años se celebra en una pequeña ciudad del sur de Francia uno de los festivales de fotografía más importantes del mundo: los "Encuentros de Arlés”. Uno supone que una actividad tan duradera y persistente habrá tenido que dejar por fuerza algún tipo de marca en la ciudad, una especie de buen rollo fotográfico que ha de respirarse en sus calles, en sus escaparates, en la forma de mirar y dejarse mirar de sus habitantes, en su manera de sentarse, de sonreír… Nada más llegar te encuentras con que prácticamente todas las exposiciones son de pago, y esto supone ya, para qué negarlo, un cierto desencuentro.
No decae sin embargo tu ánimo por ese ínfimo detalle y buscas entonces las huellas de Van Gogh, quien pasó en Arlés una etapa breve pero intensa de su no menos breve e intensa vida. Puede ser que de tanto buscar tales huellas y de tanto caminar sobre ellas hayan terminado por borrarse. O puede ser también que para dar con Van Gogh sea indispensable desligarse de toda huella.
El caso es que entre desencuentro y desencuentro has ido tejiendo toda una ruta de olvidos y sin pretenderlo has vuelto a doblar una misma esquina varias veces, hasta llegar al punto en que ya reconoces una calleja y un rostro como lugares familiares: es el momento del reencuentro, y justo ahí se vuelve posible la fotografía.

viernes, 26 de septiembre de 2014

La niebla rosada

                                                                                                           Étang des Launes - La Camarga, Francia


       Y seguro que también conoces esa curiosa cualidad de la niebla, capaz de decantar el ruido, separar los sonidos y amplificarlos sin mezcla: la nitidez de un aleteo, de una zambullida…el latido de un corazón que puede ser el tuyo, pero no tu respiración, contenida, como lo estuvo el aliento de las lagunas que solo ahora, producto de las horas fermentadas, se alza para darle lienzo a la caligrafía del flamenco. Quisieras apagar la cámara, lo piensas, sí, para poder sentarte en la orilla y adoptar esa pulcra actitud oriental que se avenga con el resto de la composición. Pero no puedes dejar de disparar, una y otra vez, porque esa es precisamente la condena que te ha traído hasta aquí. Asique sigues reuniendo pruebas, tomándolas con pinzas de entre el limo, por si acaso todo esto fuera un prodigio y no la consecuencia natural de la marisma. Y esperas la picadura del mosquito, el pellizco que no llega, como quien espera el indulto que te saque de este estanque y te devuelva a la prosa confusa de las calles. También la belleza es una cárcel.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Aproximación a La Camarga

                                                                                                                                                                                   La Camarga - Francia

       Supongo que a ti también te habrá ocurrido alguna vez. Hay ciertos lugares que parecen llamarte al pronunciarlos. Por ejemplo, La Camarga: repite y escucha sus sílabas, ¿no crees que en ellas se encripta tu nombre? La Camarga. Puede ser que entonces proyectes un viaje atestado de destinos o que aceptes participar en un tour agotador o que dirijas tus pasos a una ciudad no tan alejada de allí como para no poder pasar al menos unas pocas horas en La Camarga. Te embarcas así en esa aventura que no es la del descubrimiento sino la de afrontar el mayor de todos los riesgos, el de la decepción. Has leído que La Camarga está poblada de seres mitológicos: toros, flamencos, caballos, gitanos, cúspides de sal… Por eso te adentras en La Camarga rodeándola y con los motores apagados, un domingo a la caída de la tarde cuando la multitud sale de allí y la deja exhausta, a tu merced. El rostro del verano va adquiriendo a esas alturas una cierta lividez, una dulce atmósfera de rayos X que deja ver el interior de los paisajes. En tales circunstancias no es necesario ni conveniente abandonar el coche, basta con bajar la ventanilla y permanecer ajeno para escuchar las blancas sílabas que construyen tu nombre.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

domingo, 31 de agosto de 2014

Las conquistadoras del espacio

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Las verdaderas amantes de la playa se reconocen en los días nublados: solo ellas pueden prescindir del abrazo del mar, del beso del sol y permanecer entregadas al espacio limpio, a las líneas puras, a la platónica abstracción del amor verdadero. Conquistadoras sin imperio, solo ellas saben apreciar esa música callada que a plena luz del día toca la luna en el acordeón de las mareas.

lunes, 25 de agosto de 2014

El tiempo compartido

                                                                                                                                                                                    Candás, Asturias

Tiempo
mirada
silencio

volátiles sustancias que se multiplican
y se ahondan
cada vez que se comparten.


sábado, 16 de agosto de 2014

martes, 12 de agosto de 2014

Pequeño retablo del tiempo





Si el sentido del equilibrio es el que procura estabilidad dentro de lo móvil, el sentido de la armonía es aquel que percibe la movilidad que habita en lo estable, lo dinámico de lo estático. No es raro entonces que el centro del equilibrio se encuentre en lo más profundo del laberinto del oído y la armonía en cambio carezca de centro pues ella opera con lo periférico y es su producto. Supongo que por eso, mientras el equilibrio encarna en el fiel de la balanza y solo a sí mismo se es fiel, la armonía por su parte adopta mil y una formas que cambian con el tiempo y sus infinitas geografías.
*   *   *

Es la hora de la misa vespertina en El Roncal. A la puerta de su iglesia, que presta el equilibrio de la piedra sobre la piedra alzada, se improvisa un pequeño retablo del tiempo, una oración dirigida al escurridizo dios de la armonía.

viernes, 1 de agosto de 2014

Reanimación

                                                                                                                                                       Puerto de Larrau - Pirineo navarro

Creías que nunca acabaría la tormenta, que la montaña, paciente, se nos quedaría entre las manos en mitad de aquella devastadora cirugía. Pero he aquí que al otro lado de la cordillera todo ha terminado y lentamente alguien va despegando la venda de la piel del paisaje, vuelto en si. Y abrimos con cuidado los ojos para no hacernos daño.


sábado, 26 de julio de 2014

Salvando las distancias

                                                                                                                        Uztárroz - Navarra

El vacío no es más que cierta clase de superficie cuya estructura se acomoda al impulso. Por eso él, que lo sabe sin haberlo aprendido, solo necesita una brevísima extensión del espinazo para abrir y cerrar ese paréntesis que llamamos salto. Pero para mí, que no estoy para tales florituras, este salto se convierte sobre todo en un salto en el tiempo: 2014-1958: a Pérez-Siquier se le mueve el gato de la foto y desde entonces siguen ahí las miradas prendidas, pendientes del gesto, de ese instante en el que somos uno con el aire.

viernes, 18 de julio de 2014

De algún lugar que ya no existe



                                                                                                                                                                                    
De algún lugar que ya no existe (¿de un tiempo mejor, tal vez más propio?) ha de proceder el deseo absurdo de buscar en las carreteras secundarias una cuneta en la que detenerse para abordar ese pensamiento compacto que es un campo de trigo, con la intención a medias confesada de averiguar la trama, desentrañar la pincelada, tocar el tapiz, acariciar, en fin, el lomo levemente erizado de la tierra. Y descubrir cómo esa tostada uniformidad que la lejanía nos propone la trilla ahora la mirada en espigas díscolas, grávidas espigas que fijan como sales de plata la fotografía del paso de un viento sin nombre. Ese deseo absurdo que en parte sacia y en parte aviva la amapola procaz, capaz de convertirlo todo en su pretexto.


viernes, 11 de julio de 2014

Regreso

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Trazar el viaje de vuelta por una ruta distinta al itinerario de la ida es una forma de prolongar la ilusión del viaje y de algún modo eludir ese destino ineludible del regreso. Tomamos entonces la A-231 como el que toma un comprimido y enseguida empezamos a experimentar sus efectos. La autopista imprime sobre la inmensidad del paisaje castellano la precisión del resumen: algo así como una premura por llegar a alguna clase de conclusión acerca de su geografía no solo física sino quizás también sentimental. Además es una tarde en la que las tormentas se suceden a nuestro paso con la misma discontinuidad longitudinal que divide ambos carriles: en el transcurso de una hora anochece y amanece tantas veces que también el tiempo se ha convertido en una cinta enloquecida multiplicando por mil la velocidad y las distancias. De entre todo el instrumental a nuestro alcance acudimos a la cámara fotográfica para tratar de pausar el vértigo, pero tal vez solo conseguimos añadir ese grado de falsedad inherente a lo parcial. Todo lo más las fotografías puntúan las frases y proporcionan al discurso del paisaje un sentido entre muchos posibles. Recupero hoy alguna de esas fotos, tan recientes todavía, y las ingiero una a una con todos los elementos que contienen: ahora viajan a través de mi por otra autopista que se aleja y se pierde entre mínimas tormentas.

martes, 24 de junio de 2014

La esquina doblada (a la memoria de Jan Puerta)



Doblo la esquina de la calle como el que dobla la esquina de la página de un libro: ciñéndole el borde para marcar el preciso lugar donde comienza lo desconocido.

(Mientras preparaba y subía esta entrada, el fotógrafo Jan Puerta doblaba su última esquina al otro lado del océano. Dice la noticia que su muerte se produjo por un accidente de tránsito, que viene a ser lo mismo que decir que la muerte le llegó como consecuencia de la vida. Sucedió en la calle, o sea, en su casa, no podía ser de otro modo tratándose de Jan. Nosotros ahora pasamos página, la desdoblamos y seguimos leyendo. Pero la marca, su marca, sigue y seguirá ahí incluso mucho tiempo después de que hayamos cerrado el libro. Hasta siempre, Jan)

miércoles, 4 de junio de 2014

Contemplativa recortable

                                                                                                                                                                                           Gijón, Asturias

Me han contado que no lejos de aquí existe un mundo delimitado y nítido como un recortable, un mundo con un surtido de horizontes ajustados al alcance de la vista. Me han asegurado que su  paisaje está blindado por el mismo silencio que preserva el interior de las fotografías. Y según dicen en ese mundo todo guarda entre sí una proporción secreta: un pañuelo usado de papel, la transparencia del aire, el color rojo de unos labios y esa tormenta henchida como un bostezo del océano.


sábado, 31 de mayo de 2014

Concierto breve

                                                                                                                                                                Villadecabo, Allande - Asturias

Orden: un lugar para cada cosa.

Armonía: cada cosa en su lugar.


martes, 27 de mayo de 2014

Des-plazarse


Ni patio ni platea: el fotógrafo siempre elige palco. También en esta plaza que es el fondo de un embudo sobre el cual el pueblo se escalona en capas sucesivas y uno espera que por pura gravedad acaben viniendo todos los minutos a parar al centro de la plaza y que desfilen por ella como gráciles carrozas, cada una con el patrocinio de alguno de los dioses que la han habitado a lo largo de los siglos. Sin embargo, solo el sol en fuga y los niños eternos la recorren. Y no hay nada más pesado que esa espera mientras el fotógrafo sigue practicando una suerte de fotografía por elipsis. 
Hasta que finalmente, pensando en otra cosa se le ocurre que tal vez podemos abandonar ese margen porticado y a cubierto y tomar las fotos hacia afuera desde dentro, desde ese centro del embudo donde todo se pierde, donde tal vez sea imposible tomar la foto que uno espera pero al menos cabe la posibilidad de que lo inesperado se acreciente y desborde la circunferencia en formas nuevas. No ha sido más que una idea pero con esa idea el fotógrafo se levanta de la silla y atraviesa la plaza hacia el centro del embudo.

                                                                            Plaza Mayor de Chinchón- Madrid

martes, 20 de mayo de 2014

Vecinas

                                                                                                                                                                       Plaza de Chueca, Madrid

A través de esta ciudad que no es la suya el fotógrafo dirige sus pasos de forma solo aparentemente casual. Su búsqueda, no del todo consciente, está como siempre guiada más que por el afán de conocer, por el de reconocer. Esta vez, sin ir más lejos, no para hasta dar con una plaza idéntica a la que un día imaginó mientras leía una historia que Muñoz Molina hizo transcurrir en este barrio, una historia sencilla de soledades que se encuentran, una historia que es en si misma un barrio de una ciudad que es un libro llamado Sefarad. Sentado en una terraza el fotógrafo se entretiene con el ir y venir de los desconocidos, con los que salen del metro como de entre bastidores, con la sonoridad propia de esta plaza, distinta a todas, y con los balcones. Hasta que en uno de ellos aparece una anciana que solo aparentemente ordena sus plantas mientras de forma solo aparentemente casual una paloma se acerca a saludarla.  

martes, 13 de mayo de 2014

Palmas

                                                                                                                              Domingo de Ramos - Cuenca

Cierto día del año la tradición prescribe que debemos prestar a las ramas nuestros troncos y dar pie a una nueva raza de plantas semovientes. Es el día en que es posible salir a la calle recién coronado de laureles sin haber ganado ningún premio, prolongado de olivos centenarios a la tierna edad de cinco años o cimbreante de palmas a pesar de los pesares y los kilos. Ese día luce el sol, siempre. En el momento de la ceremonia el oficiante ejerce la aspersión sobre las manos que se alzan hasta alcanzar la altura de las copas. Pero será poco después, a la hora del vermut cuando se alcen las copas a la altura de los labios y solo entonces quedará definitivamente consagrada una nueva primavera.


jueves, 8 de mayo de 2014

Mediodía

                                                                                                                                                                                            Pinto - Madrid

Buscándole un centro a la ciudad satélite acabamos por llegar a la plaza del pueblo, desplazada por las nuevas avenidas hasta los límites de una periferia incierta -casi puede oírse desde aquí la música perenne del centro comercial. La descubrimos con la emoción del vestigio. Su pasado es tan cercano como inalcanzable. Tal vez por eso, bajo la luz difusa del mediodía de un lunes laborable, solo los que nada temen se atreven a dar un paso al frente y buscarse en medio de la plaza como si aquí nada ni nadie pudiera encontrarlos.



miércoles, 30 de abril de 2014

Génesis

                                                                                                                                                                                 CaixaForum - Madrid

Cuando quisimos darnos cuenta el aire ya se había vuelto espeso, ligado por una mano que lo hacía girar entre los árboles del bulevar con la destreza propia del que ha amasado miles de tormentas. Igual que grumos fuimos arrastrados por la avenida mientras buscábamos un lugar seguro. Reconocimos la forma ancestral del abrigo, de la caverna, en los bajos del edificio donde numerosos grupos de tribus diversas se arremolinaban como si aún no hubieran podido desprenderse por completo del impulso espiral de la tormenta. Justo entonces empezó a descargar sobre las calles y pudimos ver las últimas carreras y apreciar entre otras cosas esa desnudez que a su pesar exhiben las bicicletas aparcadas cuando llueve. Sin fe nos sumamos a la cola interminable de una exposición que jamás veríamos. “Génesis” es tal vez una palabra demasiado grande para unas cuantas fotografías. Pero el caso es que no sé como nombrar ese momento en que dejó de llover y fuimos abandonando el abrigo con el asombro agradecido de los recién llegados al mundo.

miércoles, 23 de abril de 2014

Elevar al cuadrado

                                                                                                                                                                                              Gijón, Asturias

Por algo se empieza, dijimos entonces. Si es que todo es empezar, como el rascarse. Y precisamente porque todo es reflejo y eco y yuxtaposición y el original es el resultado de la suma de sus copias, el fotógrafo continúa su exhaustiva labor de fragmentación, hasta el desmenuzamiento.

sábado, 15 de marzo de 2014

viernes, 7 de marzo de 2014

Página en blanco (II)

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Centro Niemeyer, Avilés - Asturias

Pero el caso es que, al margen de las programaciones oficiales, son el uso y la costumbre quienes van esculpiendo a su modo las geometrías del vacío: así este espacio se ha ido haciendo poco a poco anchura para patinadoras, longitud para bicicletas, periferia que buscan las parejas recientes y descampado para que los perros campen y retomen su lado salvaje sin calles ni correas. Además las estaciones modulan y alteran sus medidas, su geografía misma: en invierno tiene algo de estepa ártica y si una figura aparece por cualquiera de sus extremos nos invaden a partes iguales el temor y la curiosidad del que ha permanecido mucho tiempo solo. Es también en el invierno cuando, después de extraer el rumor del tráfico cercano, se obtiene un silencio sin aristas, sin ecos, ahuyentados como gaviotas a las que repele tanta blancura delatora. En verano en cambio todo lo que cae en esta planicie de sal se vuelve efervescencia y acaban por fundirse en uno solo todos los colores de las camisetas.
Solo algo permanece igual, siempre: tanto en invierno como un verano hay alguien que deambula con una cámara en la mano. Es el fotógrafo arrebatado por una mirada que fluctúa sin cesar, que va del fondo a la forma y de la forma al fondo: cuando ve este escenario como fondo surge la forma, y cuando encuentra la forma ésta se vuelve fondo. Cae así una vez más en la trampa de la arquitectura que lo fagocita y lo utiliza para multiplicarse y reproducirse y durar más allá de sí misma. Y de paso interpreta su papel en esta obra cuyo guión ya nadie recuerda con exactitud, tal vez porque siempre fue una página en blanco.

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