sábado, 25 de marzo de 2017

Piezas de museo



    Nuestro hombre en su afán de no repetirse y también, de paso, reconocer el valor único de cada palabra, su condición de obra de arte indiscutible, se propuso no reutilizar ninguna. Cada vez que pronunciara un determinado vocablo sería la última. 

   Su discurso se volvió entonces mucho más preciso pero al mismo tiempo carente de fluidez: tan pronto hablaba casi en aforismos, con frases cortas y esenciales, como recurría a interminables rodeos y perífrasis hasta para pedir una cerveza con tal de no utilizar el término en cuestión. Oírlo hablar era como contemplar al escalador trepando una pared vertical sin sujeciones, localizando cada próximo asidero antes de mover un dedo. 

   Poco a poco fue agotando su vocabulario, que tampoco era tan extenso como creía. Tras una fase de metáforas audaces sus mensajes empezaron a resultar tan arcanos que muchos llegaron a tomarlo por el profeta de alguna olvidada religión. Cuando al fin acabó con todas sus palabras, primero emitió un profundo suspiro y después comenzó a dar saltos entre sonoras risotadas. Y esta vez todo el mundo lo entendió sin necesidad de decir nada. 

jueves, 16 de marzo de 2017

Ser en si



Cada día 
seguía a muerte a un equipo de fútbol diferente 
rezaba a un dios distinto 
prefería otra marca de cerveza 
frecuentaba un café donde nunca había estado antes 
se enganchaba a una serie 
apoyaba sin fisuras a un nuevo partido 
cambiaba de desodorante y de opinión 
como de amigos 
cada noche (tal vez no tanto) 
juraba amores eternos 
y de vez en cuando a todo esto hacía una excepción. 
Lejos de reinventarse pretendía 
ser únicamente 
fiel a sí mismo.


jueves, 9 de marzo de 2017

Mala racha




    Un día de repente los hijos han crecido y nadie se preocupa por el futuro de los recuerdos huérfanos que dejan: estos, abandonados a su suerte, piensan que se trata tan solo de una mala racha. Que pronto todo volverá a ser como era antes. No sé, tal vez el Ayuntamiento debería habilitar un lugar donde depositar esa infancia desechada, una casa de empeños donde al cabo del tiempo, pero antes de ser demasiado viejos, pudiéramos recuperarla a cambio de toda la nostalgia que iremos acumulando después de dar la juventud por perdida para siempre.


jueves, 2 de marzo de 2017

Técnica de dibujo




    Pertrechado de escuadra y cartabón, extiende en la oscuridad una cuadrícula perfecta. Después, inmóvil y en silencio, acecha empuñando el lápiz la llegada de las primeras luces.


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