En el continuo que huye la pasajera es lo único que permanece, y de la pasajera apenas su pose, su gesto que otros pasajeros reproducen. Contra el reflejo que huye y la cámara fija, todas las historias quedan atrás y se confunden.
Todas las cabañas, los senderos, los árboles, todo en el camping es falso, puro simulacro, sueño prestado. Solo el pulpo de plástico respira de verdad bajo la luna, recordando los gritos de los niños y sus manos heladas y blandas, como tentáculos.
La niebla oculta lo visible y desvela lo invisible. Y si no que se lo digan a la araña: hoy ha tenido que madrugar para recoger esos frutos indeseables que el amanecer dejó sobre su tendido. Pero después el aire será más transparente que de costumbre, y la trampa más eficaz.