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domingo, 26 de mayo de 2019
viernes, 29 de enero de 2016
Resistente
No he podido encontrar las palabras adecuadas para acompañar a esta fotografía. Me gustaría decir algo sobre la vida que resiste, sobre cómo en Portugal uno puede tropezarse a la vuelta de cualquier esquina con la presencia viva del pasado, sin necesidad de folclores ni de saudades mal entendidas, con la naturalidad de lo que no espera ni precisa nuestro reconocimiento. Quisiera decir algo sobre todo esto, pero cada vez que lo intento la mirada del limpiabotas me devuelve a mi lugar, al silencio de la platea del tiempo, al lado oscuro del ojo de la cerradura.
viernes, 22 de enero de 2016
La espera
Me citaste en el número siete, ¿lo recuerdas? No te impacientes si me retraso un poco, esas fueron tus palabras. Y yo te dije: pierde cuidado, amor, te esperaré el tiempo que sea necesario.
Series:
La plaza del pueblo,
Portugal
Ubicación:
Ponte de Lima, Portugal
martes, 12 de enero de 2016
El método
Enhorabuena.
Has encontrado el método, por fin,
de llegar a ti,
de sonsacarte.
Después de todo un kamasutra
sin esfuerzo das
con la necesaria inspiración, esa postura
que permite a la escultura
cincelarse,
autora, por fin, de tu verdad,
la única importante,
la que a nadie importa
y a mí menos que a nadie.
Has encontrado el método, por fin,
de llegar a ti,
de sonsacarte.
Después de todo un kamasutra
sin esfuerzo das
con la necesaria inspiración, esa postura
que permite a la escultura
cincelarse,
autora, por fin, de tu verdad,
la única importante,
la que a nadie importa
y a mí menos que a nadie.
sábado, 31 de octubre de 2015
País interior
En este país interior que es el barrio antiguo de Setúbal todo se ve enseguida y nada se acaba de ver completamente. Rodeado de avenidas que lo unen y lo aíslan, ha ido conformando un ecosistema propio, con sus horarios y ritmos, su arquitectura, sus olores y sonidos por discernir, un desorden perfecto regido por reglas que el visitante desconoce todavía y que se afana por descubrir, sin darse cuenta de que tal vez es esa ignorancia alerta la condición indispensable de lo prodigioso.
lunes, 26 de octubre de 2015
Tránsitos
A la luz del mediodía una torre entera de mármol alza en lo alto de la colina su afirmación irrevocable, tratando de recordar sin éxito el resto de la frase.
Mientras, en el interior de sus estancias manos frías custodian la sombra, el único tesoro que no pudo ser arrebatado.
Y en los tránsitos fluctúa una energía residual que en ocasiones adopta una forma intemporal de la belleza.
martes, 20 de octubre de 2015
Atajo al paraíso
Seiscientos escalones separan al visitante de la cima donde se alza la Iglesia del Bom Jesus de Braga, un ascenso que promete la virtud a cambio del sacrificio y que tal vez por eso cada día al caer la tarde se llena de ascetas con mallas y zapatillas deportivas. Por suerte un viejo funicular por contrapeso de agua se ofrece como alternativa a la famosa escalinata: cada media hora la gravedad obra el milagro y el peso del vagón que baja es el mismo que sirve para hacer que se eleve su contrario. La Ilustración y el progreso técnico, la fe de la burguesía del siglo XIX, se dan cita en este elevador que hoy tiene el aspecto de una atracción de feria. Sentados en los banquitos de madera aguardamos a los orondos comerciantes y a sus esposas con sombrilla y organdí: se cruzan aquí los tiempos como vías y el ánimo viajero nos predispone a creer que podríamos tomar cualquiera de ellas con igual facilidad.
Cuando llegamos a lo alto no podemos evitar sentirnos un poco traviesos y algo culpables al ver por debajo de nosotros como se despliega la escalinata burlada. Para purgar nuestro pecado recorremos palmo a palmo la colina y comprobamos que la invade una especie de sueño perenne de domingo por la tarde: la iglesia vacía, una terraza con risas ahogadas, tintineos de copas y un parque dispuesto cual remedo literario de la selva.
Un fotógrafo ambulante pone a punto su cámara de cajón y apela a la nostalgia futura como último argumento, resignado ya a ser él mismo el personaje más fotografiado de la obra. En el fondo de un estanque encontramos una lancha hundida como una dama antigua a la que va pudriendo más que la humedad, la melancolía.
Según va cayendo el sol comenzamos a sentir un vago temor a quedar atrapados en este pasado con voluntad de paraíso. Esta vez descendemos por nuestro propio pie la escalinata y a medida que lo hacemos, con la misma precisión del funicular, ascienden las sombras que van llenando el edén sin aparente gasto de energía.
Poco después nos adentramos de nuevo en la ciudad, iluminada por los faros de aquellos que a esta hora vuelven a su hogar tras un día más de sacrificios sin ascensos.
Series:
Las formas del tiempo,
Portugal,
Vagón de pasajeros
Ubicación:
Braga, Portugal
martes, 13 de octubre de 2015
Se busca
Estoy seguro de que saben más de lo que dicen. Lo noto en su mirada, en sus ademanes evasivos, en su falsa indiferencia, pero sobre todo en su manera de mantener la cola a una altura que no llame la atención. Son los amos de la noche y tienen ganzúas para las que aún no se han hecho cerraduras. Todos cómplices de un crimen perfecto sin culpables y sin víctimas.
Series:
Felinianas,
Miradas cruzadas,
Portugal
Ubicación:
Almada, Portugal
jueves, 8 de octubre de 2015
Visita guiada
Un chaval de no más de catorce años nos conduce a través de las capillas de la Catedral de Braga. Algo nos dice que del precio que acabamos de pagar por la visita nuestro guía no recibirá ni un solo céntimo, pero todo sea a mayor gloria de la Iglesia. Apenas si entendemos alguna que otra frase de la retahíla que nos va recitando con la aplicación de un buen alumno. De todos modos es más elocuente cuando calla y deja a los visitantes con la mirada errática, sin saber que pensar de tan valiosas pinturas, tallas y azulejos, orientando todos nuestros sentidos como antenas que trataran de captar algún eco traducible de lo lejano.
En la Capilla de los Reyes yace tras una urna de cristal la momia de un arzobispo guerrero que hace setecientos años vivió su particular sueño de eternidad e inopinadamente lo cumplió de esta manera impúdica. Hay un momento en que todo el grupo se reúne en torno a él y en secreto acogemos la idea ingenua del arzobispo incorporándose de pronto con el automatismo propio de una casa del terror. Pero el grupo enseguida se disuelve decepcionado: de una momia siempre se espera un gesto al menos, una señal, algo que justifique su empecinamiento. Una niña, en cambio, permanece absorta a su lado escrutando sin miedo la tez de coco del arzobispo, presa de la curiosidad que siempre engendra el cuerpo, incluido su despojo. Por un instante esa curiosidad nos reúne a los dos y al volver el rostro y compartir nuestra ignorancia, sin quererlo desafiamos a la muerte. Solo un clic, un brindis al vacío.
Nos cuesta abandonar la sala. A su modo también la momia ejerce de guía a tiempo parcial y proporciona en su mutismo información interesante, tal vez alguna máxima que debamos recordar, por ejemplo: la más alta dignidad solo perdura convertida en el más bajo espectáculo. Finalmente decidimos seguir al muchacho antes que al arzobispo. Hasta que de repente cae sobre nosotros la luz blanca de Braga y con ella la promesa infinita del resto de la tarde.
lunes, 5 de octubre de 2015
Otra foto de lanchas
Aunque pensándolo
mejor: en realidad si uno viaja a lugares diferentes es para poder seguir
haciendo siempre las mismas fotos.
La misma foto de
siempre.
miércoles, 30 de septiembre de 2015
El pais de las oportunidades
Siempre que viajamos lo hacemos al increíble país de las oportunidades.
La oportunidad de lo diferente, de la novedad, del descubrimiento maravilloso de las rutinas ajenas.
La oportunidad de hallar el tesoro con que alimentar el insaciable apetito de la memoria.
La oportunidad de lo auténtico, aun a sabiendas de que lo auténtico no es más que un arquetipo mil veces repetido y por lo demás falso.
La oportunidad, por qué no, del fracaso pues también el fracaso tiene derecho a una oportunidad.
Siempre la oportunidad, aunque sea con descuentos.
La oportunidad incluso de desaprovechar una oportunidad irrepetible.
La oportunidad del sueño de otra vida, y su renuncia.
La oportunidad de la despedida con su promesa de saudade.
Además de la impagable oportunidad de regresar algún día, para lo cual se requiere cumplimentar el trámite de haber estado antes.
Y como no, la oportunidad del relato, esa narración sin fin que empieza antes del viaje y continúa tras él, fijando los hitos y espejismos de otro viaje a través del viaje.
El viaje finalmente como una oportunidad para la disputa, cuando pasado un tiempo tu viaje, compañera, y el mío parezcan viajes diferentes, apenas salpicados de alguna coincidencia a la que habremos llegado más por voluntad de consenso que otra cosa. Y así hasta que todos nuestros viajes se conviertan en uno solo e indistinguible.
Ya sé, tenía que haberme comprado unos zapatos nuevos en aquella tienda tan simpática, tenía que haber pasado al otro lado del escaparate y haberme saltado nuestras particulares convenciones internacionales para sentirme vecino y no extranjero, pero entonces ¿cómo distinguiría el viaje del resto de mi vida? ¿cómo sabría que ahora estoy de vuelta, ese sentimiento que también forma parte del viaje?
Sí, ya sé lo que vas a decirme: que en el fondo me basta llevar la cámara encendida para viajar sin más al increíble país de las oportunidades. Y tal vez tengas razón.
Viajemos entonces. A qué estamos esperando.
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