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jueves, 13 de mayo de 2021

Las fronteras invisibles

 

 

   Las ciudades para serlo han de contener en su interior otras ciudades. Y encontrar ese bulevar que al cruzarlo nos conduce a otro país, a otro tiempo, a otro código, es una de las obligaciones del viajero. Sentimos entonces la excitación inconfundible de lo exótico, que no es más que la constatación de que, contra todo pronóstico, también aquí, en lo diferente, nos reconocemos.


jueves, 6 de mayo de 2021

Ventana de oportunidad

 

 

   Sacar un provecho más o menos duradero de una circunstancia efímera que tal vez no vuelva a repetirse. Hay grandes victorias que se sustentan en esto. Pero que no se hagan pasar por estrategas los que no son más que simples oportunistas.  


miércoles, 28 de abril de 2021

miércoles, 14 de abril de 2021

Arqueografías

 

   Hay lugares a los que uno viaja con el propósito anticipado del regreso. Tengo que volver, nos decimos mientras aún estamos allí y ya ese estar es más bien un haber estado. A veces la voluntad de retorno obedece a hechos puramente circunstanciales: la premura de la visita, el mal tiempo que se empeñó en acompañarnos, el deseo ingenuo de repetir una experiencia feliz. Pero también puede estar ligada a la propia esencia del lugar. Por ejemplo, un país como Portugal que parece estar hecho de reminiscencias es una invitación constante a la renovación de la nostalgia. Y hay ciudades como París, tan inabarcables que no queda otro remedio que seguir volviendo una y otra vez con la intención condenada al fracaso de agotarlas. Es sobre todo por esto que siempre nos quedará París. Hoy vuelvo a ella convertido en arqueólogo de mis propios archivos. Del primer estrato, el más superficial, no sé si el de más brillo, extraje hace algún tiempo una serie que llamé “Postales de París”. En el nivel -2 de las excavaciones encuentro ahora otra ciudad que sin dejar de ser única podría estar en cualquier sitio. Es la ciudad que me habita allí donde vaya y para transitar por sus calles no necesito ni guía ni plano ni gps.


miércoles, 17 de abril de 2019

Escenarios




   En París todo es símbolo, mito, escenario. No es Roma sino París la ciudad eterna, porque el tiempo de París es el de la representación pura, el de la obra que no cesa. Por eso cuando en París arde una catedral, arde un decorado y eso también forma parte del guión, un auto de fe retransmitido en directo desde la Edad Media para todos los telespectadores. Corre la Historia como la pólvora y asistimos a ella sobrecogidos pero íntimamente satisfechos de poder contarlo, de tener ese modesto y algo mezquino protagonismo del dónde estabas cuando. Exhaustos los corresponsales se quedan sin palabras y es entonces el momento de apagar las brasas con discursos tallados en piedra y de que empiecen a llover los donativos adecuadamente patrocinados. Comienza la reconstrucción. La leyenda se agranda. El mito renace de sus cenizas. El espectáculo debe continuar.


jueves, 21 de febrero de 2019

Muestrario




   El simio apenas conserva media docena de recuerdos de su infancia, cortometrajes brevísimos que prestan un corpus mental a lo que son poco más que impresiones de lo dulce, lo verde, un arrullo, una punzada, el vértigo. Cuando despierta de sus ensoñaciones, desde su jaula de cristal escruta el hábitat que se despliega ante él. Para ello dispone de un completo muestrario de afilados instintos. Después, en la noche profunda abandona su jaula y comete crímenes horrendos que solo la imaginación de los detectives del siglo XIX sería capaz de resolver. Antes del amanecer regresa a su jaula de la rue Morgue y continúa cumpliendo pacíficamente su condena. Es un simio inteligente que ha aprendido las reglas.


martes, 20 de febrero de 2018

El secreto de Rodin


   
    Por aquel entonces todos admirábamos a Rodin. Para poder visitar su casa y acceder a su estudio no dudábamos en recurrir a los parientes más inverosímiles y a toda clase de amistades no siempre recomendables. Estábamos dispuestos a cualquier cosa –promesas, favores, sobornos– con tal de averiguar el secreto de su arte. He de reconocer que en la mayoría de las ocasiones él ni siquiera advertía nuestra presencia. Pero a veces, cuando ya habíamos perdido toda esperanza, de pronto dejaba reposar el martillo y el cincel, y se nos quedaba mirando, fijamente, durante un intervalo imposible de medir. Era entonces cuando, incapaces de mover un solo músculo, creíamos sentir bajo nuestra piel de mármol el olvidado flujo de nuestras venas y el aire de la estancia se quebraba como una frágil vitrina bajo la conmovedora belleza de lo inamovible.

martes, 13 de febrero de 2018

Rive Gauche



   Happy hour, de 4 a 8, happy hour, van cayendo una rubia, una tostada, happy hour, suena la trompeta de Lee Morgan en algún lugar al fondo del local, hojeo un libro de fotos de Winogrand, happy hour, pasa una vieja camioneta de mudanzas, un sillón azul, lámparas de pie, un espejo que devuelve un contrapicado de la calle, por una ventana asoma una mujer, labios pintados, París, Rive Gauche, happy hour, granizado de limón, risas de cristal, camisetas, turistas, blonde, brune, happy hour, qué pronto se pasa una hora, qué lejos el hotel y el Sacré Coeur, con sus escalinatas donde a esta hora empieza un botellón multiétnico, hora feliz, fruit rouche, abierto todos los días, solo para nosotros, en esta mesa que renquea, happy hour, dónde quedó, sombreros de paja, son las 9 y ya no subiremos a la torre Eiffel, nunca, tu y yo, happy hour.


viernes, 2 de junio de 2017

Breve guía de la Libertad



    Hubo una vez un tiempo (corto) en el que, al parecer, la Libertad guiaba al Pueblo, aunque no sabemos hacia dónde pues eso ya no era asunto de la Libertad. Las noticias son confusas en torno a esta buena señora. Se desconoce si el Pueblo era la forma que adoptaron los individuos para poder seguir a la Libertad o si, por el contrario, la Libertad era consecuencia de haberse presentado los individuos como Pueblo al tratar de escapar de un rumbo marcado. Hay quien dice incluso que la Libertad ni fue ni es cosa del Pueblo y que allá cada uno con la suya. 

    Después vino una temporada en que unos pocos se encargaron de guiar al Pueblo hacia la Libertad, cada día más esquiva, por cierto. El camino hacia la Libertad era tan arduo que el Pueblo se iba quedando sin individuos, tanto que hasta que los individuos abandonaron al Pueblo no hubo manera de dar alcance a la Libertad.

    Pero para entonces la Libertad estaba ya cansada de no tener a quien guiar y reposaba lánguidamente en glorietas, parterres y salas de museos. Hoy ya nada guía a nadie. Ahora nos conformamos con reencontrar el significado de palabras gastadas, practicando una especie de arqueología sentimental de los deseos.


jueves, 25 de mayo de 2017

Primer plano



    Hay un momento en que el viajero se rinde a la ciudad: cuando el agotamiento altera la percepción, los bulevares se convierten en un puro ejercicio de perspectiva y sus habitantes con sus quehaceres invaden de golpe el primer plano. Todo lo que era nuevo hasta entonces se vuelve cotidiano. Es ahí cuando surge inevitable la pregunta: ¿tantos kilómetros para esto? Y el viajero asiente cerrando los ojos, dejando que la última luz sea para sus párpados.


jueves, 11 de mayo de 2017

Utilidad del arte



    El arte alcanza su plena realización cuando en lugar de contemplarlo lo habitamos.


martes, 25 de abril de 2017

Lector ambulante



    Leer entre líneas tiene sus riesgos: a poco que te descuides te acabarás estrellando contra algún pensamiento imprevisto.

jueves, 6 de abril de 2017

Espejos



-Espejito, espejito: dime, por favor: ¿quién es la chica con más seguidores de toda la ciudad? 

-Tú, sin duda, mi ama. -contesta Soulmirror, la nueva aplicación solo disponible para smartphones de última generación.


sábado, 25 de marzo de 2017

Piezas de museo



    Nuestro hombre en su afán de no repetirse y también, de paso, reconocer el valor único de cada palabra, su condición de obra de arte indiscutible, se propuso no reutilizar ninguna. Cada vez que pronunciara un determinado vocablo sería la última. 

   Su discurso se volvió entonces mucho más preciso pero al mismo tiempo carente de fluidez: tan pronto hablaba casi en aforismos, con frases cortas y esenciales, como recurría a interminables rodeos y perífrasis hasta para pedir una cerveza con tal de no utilizar el término en cuestión. Oírlo hablar era como contemplar al escalador trepando una pared vertical sin sujeciones, localizando cada próximo asidero antes de mover un dedo. 

   Poco a poco fue agotando su vocabulario, que tampoco era tan extenso como creía. Tras una fase de metáforas audaces sus mensajes empezaron a resultar tan arcanos que muchos llegaron a tomarlo por el profeta de alguna olvidada religión. Cuando al fin acabó con todas sus palabras, primero emitió un profundo suspiro y después comenzó a dar saltos entre sonoras risotadas. Y esta vez todo el mundo lo entendió sin necesidad de decir nada. 

jueves, 16 de marzo de 2017

Ser en si



Cada día 
seguía a muerte a un equipo de fútbol diferente 
rezaba a un dios distinto 
prefería otra marca de cerveza 
frecuentaba un café donde nunca había estado antes 
se enganchaba a una serie 
apoyaba sin fisuras a un nuevo partido 
cambiaba de desodorante y de opinión 
como de amigos 
cada noche (tal vez no tanto) 
juraba amores eternos 
y de vez en cuando a todo esto hacía una excepción. 
Lejos de reinventarse pretendía 
ser únicamente 
fiel a sí mismo.


miércoles, 15 de febrero de 2017

Traspiés



    Y mira que te dije: fíjate dónde pisas que no tengo los juanetes para bailes. Y tú: déjate llevar y todo irá como la seda. Siempre te creíste un poco Fred Astaire y me prometiste ir a ver "La ciudad de las estrellas". Ahora las he visto todas juntas, así que, por favor, no me vengas con más músicas.


martes, 31 de enero de 2017

Sala intermedia



-Esto es una locura. Mira cómo me tiemblan las piernas.
-Pues ya no tiene vuelta atrás.
-En mala hora me dejé convencer.
-No me vengas ahora con esas, llevamos meses planeándolo.
-Meses no, años.
-Pues más a mi favor.
-Pero ¿no te das cuenta? Jamás saldremos de aquí sin que nos descubran.
-No sé por qué dices eso. Somos dos más entre miles.
-Los de seguridad nos van a parar, nos harán preguntas, ya verás.
-Esos menos que nadie.
-Es una locura. Antes de diez minutos ya habrán notado la falta, seguro.
-Qué van a notar, de sobra sabes que nadie se fija en los cuadros de esta sala.
-Pero algún erudito, o incluso algún turista despistado podría…
-Podría qué, ¿descubrir entre toda esa maraña de deidades y oropeles que hay dos figuras menos?
-Pues si.
-Ay, qué más quisieras. Somos personajes secundarios de un pintor menor, olvidables, prescindibles, y este es precisamente nuestro único poder, nuestro privilegio.
-Tienes razón. No perdamos más tiempo.
-¿Nos vamos?
-Nos vamos.


martes, 22 de noviembre de 2016

A la puerta de la pastelería



    
     Y el oráculo dijo así: 

   Sea cual sea la ciudad de tu destino únicamente te estará permitido el acceso a la ciudad que viaja contigo, esa que hallarás siempre donde quiera que vayas. Si alguna vez pensaste en ganarte la vida como fotógrafo de viajes, pierde toda esperanza. A cambio puede que te encuentres solo pero nunca te sentirás extranjero y cuando mires a los ojos de los niños, ellos reconocerán en ti a un pariente cercano.


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Sueño a medida



    El sueño de un futuro mejor. El sueño de todos. El de cualquiera. Un sueño que se alza como una hermosa torre protegida por cien policías en su base. Sueño hecho de distancia pues solo la distancia lo hace nuestro, solo así cabe en la palma de la mano, en el bolsillo, sueño portable, souvenir de las noches insomnes. Si te acercas demasiado el sueño se vuelve inmanejable, desborda la mirada, su complejidad nos aplasta, lo perdemos de vista. Únicamente en su lejanía se cumple el sueño aquí y ahora. 

    En lo alto del Arco del Triunfo la gente guarda cola para subirse a una pequeña plataforma desde la cual niños y mayores se hacen fotos sosteniendo una porción de aire en cuyo interior procuran encajar la torre Eiffel. Mientras, otros suben a la torre Eiffel y desde allí fotografían el Arco del Triunfo.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Estatuas de sal



    A decir verdad, salimos del museo un tanto mareados. Habíamos estado recorriendo las diferentes épocas y estilos como si se trataran de las cubiertas sucesivas de un transatlántico y pronto nos resignamos al hecho de estar ante un espacio inabarcable: no solo se expandía ramificándose en innumerables salas atestadas como camarotes, sino también a través de algunas pinturas que parecían conducir al interior de mundos abisales tan prolijos como desconocidos. Conscientes de nuestra limitación nos aplicamos a la labor de picotear pinceladas, luces, fechas, nombres, rostros, sin concedernos el menor respiro, cada vez más pesados y abotargados por una indigestión en ciernes. 

    Sin embargo, tampoco fuera del museo encontramos alivio: solo esa desorientación que se sufre a veces en los espacios abiertos, mientras buscábamos sin éxito una razón para abandonar el barco, un pretexto para arrojarnos por la borda y confraternizar con los tiburones que necesitan estar siempre en movimiento para no morir asfixiados. Todavía bajo el aturdimiento provocado por las altas dosis de arte consumido, alguien observó que allí donde pisábamos brotaba un pedestal. Fue entonces cuando comprendimos que toda la visita había sido un simulacro: que ahora y solo ahora estábamos accediendo a las verdaderas estancias del museo.


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