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miércoles, 17 de mayo de 2017

Los caminos del aire



    Durante un tiempo prefieres ignorar el cosquilleo. Mueves las alas, sí, pero solo para abanicarte. Continúas afanándote sobre los surcos, buscando la semilla malograda o el mínimo tallo que no advirtieron otros picos. Sabes que aquí mismo, bajo tus patas, está todo cuanto puedes desear. Hasta que una repentina corriente remueve el polvo de la tierra. Los álamos murmuran. Ya se abren los caminos del aire.


jueves, 29 de diciembre de 2016

Para salir corriendo



    Dicen los telediarios que, San Silvestre mediante, cada vez más gente despide el año corriendo, hasta el punto de haberse convertido en otra tradición, quien sabe si camino de hacerse obligatoria, tanta es la prisa que tenemos por dejarlo atrás, por cruzar ese umbral que hemos ido construyendo piedra a piedra, el mismo que estamos a punto de empezar a construir de nuevo. Al que llega a la meta el primero, es decir, al que antes sale del año, creo que le dan un premio, que es casi como premiar al que sea capaz de hacer un año en menos tiempo, meritorio logro sin duda, aunque no tanto como saber qué hacer con el resto. Ah, y sin olvidar el hecho de que es otra oportunidad nada despreciable de salir en la foto. Al fin y al cabo, celebrar un nuevo año es hacerse un autorretrato con el tiempo y comprobar que, maldito sea, por él no pasan los años, está siempre como el primer día.



Un abrazo a todos y que el 2017 os sea propicio.


miércoles, 15 de junio de 2016

Tensión superficial



Lenta tu boca cruza 

la llanura de mi espalda, 

sin duda, sin dolor, 

mide el río la montaña 

y el bisturí besa la piel.


sábado, 9 de abril de 2016

Cuestión de cintura



    Es hora de dormir. Me tumbo de lado y encojo las piernas, me acurruco. Sinuoso en la forma y en el fondo convoco al sueño y mientras llega me voy haciendo cauce en el lecho. Transcurro, pero menos cada vez hasta que caigo en una demora sin remedio. En lugar de avanzar me profundizo. De esta manera esquivo al tiempo, al tiempo esquivo: le rompo la cintura. Ahora caben en mi todas las eras. No me despiertes. Ven, acércate un poco más y duerme conmigo.


viernes, 1 de abril de 2016

La señal




   Justo allí, en lo alto del cerro, donde de las murallas y el castillo solo quedan el aire frío y seco, los visitantes trazan una y otra vez el camino de ronda, una vez y otra, vigilando sin saber qué, esperando una señal, un signo que desvele la amenaza, una orden que obedecer como torpes reclutas de una guerra perdida de antemano. Somos el inútil refuerzo de los fantasmas, su única esperanza y su condena. Como ellos vagamos, sin comprender, entre la belleza de las ruinas. Caen las luces de la tarde. Es el cambio de guardia.



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