Ya está bien. A ver si les prestas un poquito de atención, que son tus hijas. Bastaría una pequeña parte del tiempo que malgastas con clientas, amigas, vecinas, conocidas, turistas y cualquiera que pase por la calle. Llevarlas al parque o la playa alguna vez, como hacen todos los padres. Tampoco es pedir tanto. Ellas son calladas y obedientes, no se merecen el trato que les das. ¿Recuerdas? Querías una esposa siempre joven y unas hijas que no crecieran nunca, tan inocentes, tan graciosas, y nos hemos aplicado a la tarea como jamás hubieras podido imaginar. Pero al parecer te has cansado de nosotras: a ellas las acusas de inmaduras y a mí de previsible, como si no fuéramos espejo de ti y de tus caprichos. Te crees mejor, más importante, por tener dinero, papeles y una sonrisa con la que engatusar a las mujeres. Pero no te engañes, todo eso no es más verdad que esta fotografía y en su interior nosotras y tú somos lo mismo.
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viernes, 20 de septiembre de 2019
viernes, 6 de septiembre de 2019
Es el mercado
En torno al Mercado Central reina un ambiente de campo de batalla, dicho esto por quien nunca ha estado en un campo de batalla. Los que no tienen la fortuna de ser titulares de un puesto de venta extienden precariamente sus productos en menos de un metro cuadrado, dicho esto por quien siempre ha dispuesto de acogedores locales para exponer sus obras. Aunque en sus rostros, en sus figuras y en sus ropas están presentes los estragos de los malos tiempos, todavía conservan un ademán elegante, una poderosa dignidad en su pobreza, dicho esto desde la seguridad que proporciona un sueldo fijo. Una ristra de ajos, una docena de huevos, el reluciente amarillo de un kilo de limones, adquieren entonces el protagonismo de piezas únicas, insustituibles, cuyo verdadero precio no podríamos pagar ni con una vida entera de trabajo, dicho esto por quien nunca ha tenido que mancharse las manos de tierra. Toda esta acumulación de colores, olores y bondades voceadas provocan una ilusión de abundancia que en realidad está hecha de una multitud de porfiadas escaseces, dicho esto por quien no ha de volver ni volverá al día siguiente.
Series:
Retratos anónimos,
Vestigios de Grecia
Ubicación:
Mercado central de Atenas
sábado, 31 de agosto de 2019
Helena
Encontrarte hoy aquí, en este ruin depósito de ruinas, me ha parado el corazón. He querido hablarte, pronunciar tu nombre en tu presencia, pero ha pasado tanto tiempo que probablemente ni siquiera hablemos ya el mismo idioma. Tal vez nunca lo hicimos, pero supongo que entonces las palabras no eran necesarias.
Qué tarea tan concienzuda, tan despiadada. Hay que ver cuánto trabajo se han tomado para romper cada vasija, cada ánfora, cada copa en la que tú y yo bebimos un día los vinos más exquisitos traídos de los últimos confines del reino. No ha sido el tiempo el artífice de tanta destrucción sino la envidia.
Toda aquella ridícula historia del rapto que urdieron mis consejeros para justificar otra invasión más, me favorecía: poco me importaba a mí aquella ciudad a las puertas del Helesponto, pero acaso una guerra era la única manera de mitigar el hecho insoportable de tu marcha, así como un dolor con otro dolor se calma.
Errante a través de las edades, quizás ahora pueda descansar, sentado en este rincón de la sala, por donde pasan cada día cientos de ignorantes a los que vigilo y reprendo si tratan de acercarse a cualquier objeto que tu mano sostuvo o que tus labios convirtieron en reliquia. Saber que aún vives en carne mortal alimentará mis sueños de fantasma por el resto de la eternidad.
Qué tarea tan concienzuda, tan despiadada. Hay que ver cuánto trabajo se han tomado para romper cada vasija, cada ánfora, cada copa en la que tú y yo bebimos un día los vinos más exquisitos traídos de los últimos confines del reino. No ha sido el tiempo el artífice de tanta destrucción sino la envidia.
Toda aquella ridícula historia del rapto que urdieron mis consejeros para justificar otra invasión más, me favorecía: poco me importaba a mí aquella ciudad a las puertas del Helesponto, pero acaso una guerra era la única manera de mitigar el hecho insoportable de tu marcha, así como un dolor con otro dolor se calma.
Errante a través de las edades, quizás ahora pueda descansar, sentado en este rincón de la sala, por donde pasan cada día cientos de ignorantes a los que vigilo y reprendo si tratan de acercarse a cualquier objeto que tu mano sostuvo o que tus labios convirtieron en reliquia. Saber que aún vives en carne mortal alimentará mis sueños de fantasma por el resto de la eternidad.
Series:
Retratos anónimos,
Vestigios de Grecia
Ubicación:
Museo Arqueológico Nacional, Atenas
viernes, 30 de noviembre de 2018
Atención plena
Si te sientas y te paras a escuchar, oirás algo muy parecido al zumbido que envuelve la charca a mediodía: es el revoloteo confuso de los turistas, los guías de los turistas, los turistas japoneses (tienen derecho a grupo propio), los jubilados, solos o en bandas organizadas, los vendedores de fortuna, los interceptores de las oenegés, los que miran escaparates, los músicos de calle, los que van o vienen del dentista, los ociosos sin más, los que penden de un móvil, los que salen a hacer la compra diaria, los que caminan, corren, patinan, los que toman café en las terrazas, el cartero, los carteristas, los que han quedado con alguien, los que acuden, los que se han quedado solos, los repartidores amazónicos, los que pasean al perro, los perros, los que deberían estar en clase, algún fotógrafo y otros insectos de las especies más insospechadas. Si sigues escuchando durante el tiempo suficiente (sin tasa) convertirás ese zumbido informe en una sustancia palpable y como si estuvieras ante una mesa de mezclas, cada uno de sus ingredientes comenzará a adquirir una identidad separada que podrás silenciar o amplificar a tu antojo. Solo entonces tendrás a tu disposición a los habitantes de la charca, tan suculentos y apetitosos como la fruta madura.
Series:
Gaditanas,
Retratos anónimos
Ubicación:
Carrera Espinel, Ronda, Málaga
lunes, 24 de julio de 2017
Mira por donde
Poco después de tomar esta foto, anduve un rato sin rumbo por las callejuelas de Arnedo hasta que me detuve en una esquina tratando de ubicarme de nuevo y avistar a mis compañeros de viaje. Me abordó entonces una mujer ya de cierta edad y me pidió un número para el sorteo del día. Lo hizo con tal seguridad que tardé unos segundos en reaccionar: creo que se confunde, le dije, ay, perdone, y sin más se fue, con el mismo paso resuelto con el que había llegado. Supongo que la señora iría pensando en sus cosas y de pronto mi cámara al cuello y mi mirada un tanto perdida le recordó la estampa del vendedor de cupones callejero con su familiar ristra de la suerte. La anécdota sirvió para unas risas y fue engullida inmediatamente por el tráfago propio de los viajes de fin de semana. Pero no deja de tener su miga que aquella buena señora confundiera a un fotógrafo con un ciego. Me da por pensar que, a lo mejor, es más lo que nos une que lo que nos diferencia: una misma alerta y esa necesidad de extraer de la confusión intrínseca del mundo las señales con las que orientarnos. Vete tú a saber, tal vez el ejercicio de tomar fotografías es solo un remedio parcial contra algún tipo de ceguera mal estudiada. Por lo demás, aunque me alegro de poder ver, me hubiera gustado dar a aquella mujer desconocida el trocito de suerte que me pedía.
Series:
Diario de un fotógrafo,
Retratos anónimos
Ubicación:
Arnedo, La Rioja, España
jueves, 6 de abril de 2017
Espejos
-Espejito, espejito: dime, por favor: ¿quién es la chica con más seguidores de toda la ciudad?
-Tú, sin duda, mi ama. -contesta Soulmirror, la nueva aplicación solo disponible para smartphones de última generación.
-Tú, sin duda, mi ama. -contesta Soulmirror, la nueva aplicación solo disponible para smartphones de última generación.
Series:
Postales de París,
Retratos anónimos
Ubicación:
Rue Saint Honoré, Paris
jueves, 16 de marzo de 2017
Ser en si
Cada día
seguía a muerte a un equipo de fútbol diferente
rezaba a un dios distinto
prefería otra marca de cerveza
frecuentaba un café donde nunca había estado antes
se enganchaba a una serie
apoyaba sin fisuras a un nuevo partido
cambiaba de desodorante y de opinión
como de amigos
cada noche (tal vez no tanto)
juraba amores eternos
y de vez en cuando a todo esto hacía una excepción.
Lejos de reinventarse pretendía
ser únicamente
fiel a sí mismo.
seguía a muerte a un equipo de fútbol diferente
rezaba a un dios distinto
prefería otra marca de cerveza
frecuentaba un café donde nunca había estado antes
se enganchaba a una serie
apoyaba sin fisuras a un nuevo partido
cambiaba de desodorante y de opinión
como de amigos
cada noche (tal vez no tanto)
juraba amores eternos
y de vez en cuando a todo esto hacía una excepción.
Lejos de reinventarse pretendía
ser únicamente
fiel a sí mismo.
Series:
Postales de París,
Retratos anónimos
Ubicación:
Rue de Clignancourt, Paris
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