sábado, 18 de enero de 2020

Mar, autorretrato




   Y qué me dices de ese sentimiento que te asalta cuando acudes a la playa en medio del invierno y no sabes dónde ni cómo colocar los pies para recorrerla sin dejar huella. 

   Crees ingenuamente que caminando más despacio serás capaz de no pisar la arena.
   

lunes, 30 de diciembre de 2019

1 de enero



   Llega un día en que uno descubre que su máxima aspiración es la ausencia de toda novedad, la calma repetición de lo vivido. Podría pensarse que es un acto de rendición o, sin llegar a tanto, la aceptación de una vida cumplida, preámbulo de la vejez y su conclusión inevitable. En el mejor de los casos diríamos que es un síntoma de madurez. Juicios erróneos todos ellos, puesto que no hay ilusión mayor ni utopía más loca que la de una vida predecible, de acogedoras rutinas, sin caras nuevas, sin noticias que no sean las de ayer punto por punto. Yo quisiera más de lo mismo siempre, pero sé que lo inesperado vendrá a mi encuentro allí donde menos lo habría imaginado. Quisiera no ir más allá del uno de enero, con su hartazgo, su resaca y su luz indiferente, me bastaría esa nada dichosa de comercios cerrados, de reposiciones de la víspera, de sobras. Con el uno de enero tendría para el resto del año. Y no necesitaría hacer ni una foto más. Qué plenitud indescriptible.



Saludos y salud para todos. Besos y abrazos también, sin tasa.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Alféizares y parapetos




   Alguien que sabe de esto me dijo hace tiempo que cuando escribo construyo castillos de palabras. Cuántas veces he pensado en aquel certero diagnóstico. Porque eso es exactamente lo que hacía entonces y sigo haciendo ahora: cojo la paleta, un poco de cemento y voy colocando un ladrillo al lado de otro hasta completar la primera fila. Y después empiezo con la siguiente. Y luego otra más. Cuando la pared alcanza mi altura doy un paso atrás, me aseguro de que se sostiene por si sola y ya solo me queda rematar aquí y allá. Ver el muro terminado, tan sólido y esbelto, me sorprende y regocija a un tiempo. Pero el paisaje se ha quedado fuera. Siempre se queda fuera. En realidad lo que yo quisiera es abrir ventanas. Menos parapetos, más alféizares. Esa sería la consigna. Quién sabe, a lo mejor ha llegado el momento de decir a las manos que cojan el mazo de una vez y se dejen de cemento.

martes, 10 de diciembre de 2019

Maquillaje




   Aprovechando las últimas candilejas de la tarde, con la mano temblona pero voluntariosa, sujeta el perfilador entre el índice y el pulgar y repasa primero la amplia curva de las cejas, luego delinea la mirada hacia las sienes, con el pincel acomoda sobre los párpados la sombra y finalmente aplica el rímel que cae como una helada negra sobre las últimas pestañas que resisten al otoño. Ajena a los estragos, a las especulaciones, a los proyectos sucesivos y a sus sucesivos abandonos, abre y cierra los ojos con pesadez de membrana, evalúa el efecto un tanto teatral sobre su pálida piel coloreada, y ahora sí, sola y dignísima, aguarda la visita de los gatos, el paso apresurado de los runners y la ronda infinita del vigilante sobre la antigua ciudad de vacaciones, encargado de preservar el lento desmoronarse de un escenario donde, trece años después de su cierre provisional, los actores siguen repasando los papeles a la espera del reestreno de una obra que hace tiempo se cayó de todos los carteles. El productor financia ahora otro tipo de espectáculos.



viernes, 29 de noviembre de 2019

Encuentro en la sierra




   Sin otra referencia que el frío que cubre la mañana como una lona bien ajustada, se ha dejado llevar por las pistas ganaderas que recorren los pastizales de la sierra. Sin más señal que la voz cascada de los cuervos y el perfil uniforme de los montes que parecen haber tocado techo, abandona el viejo land rover y echa a andar sobre la hondura que la nieve tejió. Y sin otro indicador que el aire envuelto en una luz huérfana, vestigio de un sol venido a menos, termina por encontrarse con él, frente a frente, como en un western de serie b, y no sabe si ese tipo allí plantado es el último de un ejército en retirada o la avanzadilla de otro que ya viene tomando posiciones, si su desafío es fruto de la confianza o de la desesperación. 

  Recuerda entonces y comprende aquel juego de la infancia: el primero que se mueva pierde, el primero en cerrar los ojos paga. Así que contiene la respiración, conjura el frío, presiente los síntomas irreprimibles del estornudo.



viernes, 22 de noviembre de 2019

La estancia



   Talar, desbrozar, arrancar. Una vida en guerra contra la jungla sempiterna, manteniendo a raya a todo ese regimiento de raíces, brotes y malas hierbas que cercaban la parcela ganada al bosque y acechaban la casa que primero fue de tablones y más tarde del mejor granito traído de las tierras altas. Toda una vida convertida en azote de la exuberancia, una existencia de machete y herbicida, una estancia levantada y defendida con la fibra de sus brazos, con sus manos nudosas bajo la áspera corteza de una piel madurada en la estación seca, macerada en la lluviosa, fermentada en esa sopa frondosa de aullidos y mosquitos que es la noche. Y todo ese empeño y esa gesta laureada al final de sus días con el triunfo del césped y un patio interior donde ahora cultiva con esmero las variedades botánicas más hermosas de la selva. 


viernes, 15 de noviembre de 2019

Como pez en el agua




          Errado el augurio 

          de un día radiante,

          sobre el templo de Delfos

          el aguacero descarga:

          los turistas huyen 

          hacia los autobuses, 

          canta la lluvia

          con ecos antiguos,
          
          de la tierra fluye 

          la dormida simiente, 

          una cigarra tiembla

          bajo la encina callada,

          entre las ruinas espero 

          como pez en el agua.



jueves, 7 de noviembre de 2019

Comunicación no verbal



   Del mismo modo que otras especies de este planeta, como insectos, arácnidos o crustáceos, están dotados de un exoesqueleto que les procura una adecuada protección de sus órganos internos, también el ser humano ha logrado desarrollar una red neuronal externa mediante la cual ha trasladado fuera de su cerebro todas sus funciones superiores, incluidas memoria, razonamiento y planificación, además de un incipiente control de las emociones. Gracias a esta notable mejora, los humanos pueden acceder de manera instantánea a todo el conocimiento almacenado por su especie, prescindiendo así del costoso e imperfecto proceso de aprendizaje, así como comunicarse con otros individuos sin necesidad de emitir señales físicas, de tal manera que la superación de la palabra ya es considerada como un salto evolutivo solo equiparable al de su aparición. Se calcula que una simple mirada puede transportar tanta información como cientos de horas lectivas o interminables conversaciones y debates, con el consiguiente ahorro en tiempo, salarios y malentendidos. El provecho que la especie puede extraer de todo ese excedente aún está por determinar, por lo que se estima conveniente continuar el estudio y seguimiento de estos curiosos seres.


miércoles, 30 de octubre de 2019

Temblor en Meteora



   Lentamente se abre paso a través de la tierra y de los siglos la mano crispada de un cíclope que yace bajo la llanura de Tesalia. Con el corazón acelerado correteamos entre sus dedos los ratones y creyéndolos montañas de arenisca admiramos sin saberlo la filigrana de sus huellas dactilares, los delicados pliegues que articulan sus falanges, las líneas de la palma de su mano que tomamos por senderos hacia otras regiones más felices, cuando en realidad todo ese ondear de estratos y de simas no es más que el troquelado por donde, sin previo aviso, quebrará sobre nosotros sus dedos el gigante.


sábado, 19 de octubre de 2019

Mediodía de azoteas




Aguarda a que ascienda la soga 

impar del mediodía, 

deja que trace el sol sobre tu nuca 

una perfecta bisectriz. 

Solo entonces se fundirán las sombras 

y resolveremos al fin el laberinto.




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