
Ocurre que los lugares más íntimos suelen estar guardados por cerraduras. A primera vista parece que se trata de impedir que alguien entre, pero en realidad lo que se pretende es asegurar que nada salga. Nuestras puertas y cerraduras, como los muros, pueden ser síntoma del miedo, pero sobre todo son fruto de la vergüenza.
Tambien podria ser síntoma de egoismo, no queremos que sepan lo que hacemos, lo que tenemos, lo que pensamos y sobre todo que no se nos escape lo que tanto nos costo reunir : emociones, etc... Nuestro corazon y nuestra mente no estan tambien cerrados a cal y canto?
ResponderEliminarChris ;-)
Exactamente, Christine.
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