
En esta tarde anémica de enero, fuera soplan a la vez los 100 km por hora, pero a este lado del cristal la fuerza del viento en negativo contrae el gesto y ralentiza los minutos, mientras recorre las estancias de la casa el saxo tenue de Wayne Shorter.
Que pensativa en la foto. Su mirada refleja el animo del tiempo.
ResponderEliminarEse afan que tiene el ser humano por dominar todo lo que le rodea pero no sera que la naturaleza nos domina a nosotros?
Un saludo, Christine
Y no solo nos domina sino que nos pasa puntualmente la factura.
ResponderEliminarUmmm... pues si!
ResponderEliminarMuy cotidiana.
ResponderEliminarBuen contraste con el viento desatado del exterior.
Nos apacigua.