sábado, 19 de octubre de 2019

Mediodía de azoteas




Aguarda a que ascienda la soga 

impar del mediodía, 

deja que trace el sol sobre tu nuca 

una perfecta bisectriz. 

Solo entonces se fundirán las sombras 

y resolveremos al fin el laberinto.




14 comentarios:

  1. Hermosa imagen, hermosa luz...
    Lástima de mi vértigo atroz.
    Besos de mediodía

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    1. A mi el vértigo me lo producían esas mesas temerosas y apretadas como un rebaño de ovejas.
      Besos

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  2. Me gusta esa bisectriz que une (o separa) dos espacios, dos mundos, dos verdades.

    Qué disfrute
    (Ese sol parece de justicia)

    Besos

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    1. Esa bisectriz funciona como una bisagra: dos mundos, dos laberintos: uno esperando al otro, esperando las voces, las presencias que se trasladan del uno al otro como una marea que sube y baja indefinidamente.
      Besos

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  3. Es tanta la luz que el blanco parece suspendido en el aire.

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    1. Sí, Pedro, en pocos sitios como en el sur del Mediterráneo he tenido esta experiencia tan clara de la luz como pura vibración.

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  4. Magnifica panoramica... Me encanta su lado inusual, su asimetria

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    1. Cierto, es una panorámica partida con dos partes asimétricas, como bien apuntas, pero complementarias, o eso me pareció a mi cuando me topé con este díptico.

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  5. Una perspectivo que arranca desde el primer plano de esa balaustrada que se asoma al pueblo y al mar y que nos transporta a esa sensación de calor del mediodía. Un abrazo

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    1. No era ese mediodía el mejor momento para fotografiar pero también esa luz dura y vertical tiene derecho a ser reivindicada. Por lo además no tenía pensado volver por allí, razón de peso por más que uno quiera pintarla de decisión estética, ya sabes...Un abrazo

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  6. Buffff!!! La foto es arriesgada, con una composición muy especial, fuera de lo normal. Me parece genial como has resuelto esa barandilla haciéndola coincidir con la linea del mar para disimularla totalmente. Esa terraza desde luego tiene unas vistas excelentes. El mérito en tu foto está en encontrarla vacía, tantas sillas en las que sentarse y nadie que lo haga, da una sensación inquietante a la foto. De todas formas, creo que prefiero pasear por las callejas de abajo que ver los tejados desde las alturas. Un abrazo.

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    1. Pasear por esas callejas una y otra vez a diferentes horas del día y de la noche fue una experiencia inolvidable: un laberinto hecho de de viejas batallas y conquistas, pero también del día a día, de como un pueblo va creciendo como un ser vivo, como una planta que acoge y protege. Todos nos sentimos un poco niños en sus calles, con ganas de jugar al escondite.

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  7. Excelente trabajo, muy buena en su composicion y perspectiva, como de costumbre un gran texto para acompañar la imagen y un acertado titulo,saludos amigo.

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    1. Gracias, Jesús. El texto salió de esa luz y de otras sombras.

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