domingo, 13 de diciembre de 2009

Fronterizo


Encuadrado tal vez. Encasillado nunca. Experto en gestión de bordes. Presto a desaparecer.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Bosque en fuga


Ahora dicen que Van Gogh no estaba loco, sino que por el contrario era un hombre trabajador y concienzudo. Tal conclusión es fruto de un trabajo, no sabemos si igualmente concienzudo, de la experta británica Ann Dumas. Por lo visto el famoso pintor hasta leía y escribía (cartas). Aunque nunca viene mal derribar tópicos, y a menudo la asociación entre genio y locura no es más que eso, no parece sin embargo que las virtudes del tesón y la meticulosidad sean garantía suficiente contra la locura y menos aún prueba de la lucidez de nadie. Antes bien, tengo la impresión de que este diagnóstico sigue obedeciendo al mismo cliché que pretende combatir, el del artista un poco alucinado, impulsivo, atormentado y violento, que con su desgracia paga el precio por su genialidad y nos permite de este modo al resto de los mortales perdonarle su atrevimiento. Aparte de que no creo que a estas alturas de la película sea posible ya rehabilitar la figura de Van Gogh, pienso que la verdadera y definitiva demostración de su lucidez está, más que en su conducta, en su propia obra: su búsqueda de la verdad a partir de la percepción y no fuera de ella, su visión de cada objeto, de cada lugar, como un proceso dinámico de autoconstrucción, como un espíritu materializado, solo puede ser fruto de un hombre demasiado cuerdo como para ser reconocido a simple vista. Por otro lado, tal vez en algún tiempo la aparente locura ocultaba al verdadero artista. Hoy en cambio suele ocurrir que es precisamente ésta la manera en la que se muestra el artista aparente. Y los genios, como siempre, siguen ocultos tras el silencio de los trabajos minuciosos.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Anclados



Amarrados a la tarde de un domingo cualquiera. Y como se parece el sonido de la lluvia al chisporroteo aquel del avanzar de la película cuando se apagaban las luces en la sala.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Bosque durmiente


A salvo del viento y de la escarcha, sueña el bosque entero en el fondo de la urna su sueño transparente como el silencio del agua. A este lado del cristal se agolpan también nuestros rostros callados, expectantes, mientras resuena el chasquido del beso de la cámara.

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