viernes, 14 de diciembre de 2012

Logística navideña



Confirmado: este año Papá Noel vendrá en monopatín. Así lo anunciaba ayer en rueda de prensa el representante de Papá Noel en España. Por lo visto, el mantenimiento de los renos se había vuelto insostenible en los últimos tiempos y la opción del monopatín era la única viable por su bajo coste y excelente movilidad. No hay que olvidar además, continuó diciendo el comisionado, que el menor volumen de los regalos en la presente campaña hace inexcusable la optimización de su transporte. 

Para disipar las dudas suscitadas acerca de la puntualidad en la entrega de la mercancía, el alto representante ha asegurado que Papá Noel aumentará el horario de reparto hasta donde sea necesario, incluida la jornada diurna. Además, preguntado sobre la posibilidad apuntada en algunos medios relativa a una eventual privatización del reparto de juguetes en próximas campañas, ha manifestado que a nadie se le escapará el hecho de que un Papá Noel sobre monopatín es una estructura difícilmente sostenible. Por eso existen ya negociaciones con diversas compañías de transporte así como con el sindicato de camellos, a fin de poder alcanzar un acuerdo satisfactorio para todos. 

En cuanto al futuro destino de los renos, el representante de Santa Claus ha zanjado la cuestión con un escueto "no hay más preguntas". Pero sí que las había, sí.


martes, 11 de diciembre de 2012

Al vuelo

                                                                                                                                                              Embalse de Arbón, Asturias


Un ánade alza
el grito del agua
en la mañana del aire.
Mientras pasa nada existe
y después de pasar
no queda nadie.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Remolino

                                                                                                                                                        Pozo Mouro, Villayón - Asturias


Yo no sé si es cierto todavía eso que dicen de que el roce hace el cariño, pero cuando murió el molinero y volvió a su cauce la corriente abandonando a su suerte las entrañas del molino, qué poco tardaron en quebrar sus engranajes y exiliarse cada una de sus piezas para que pudiera la piedra regresar al río y el agua bailar la danza que la forma de la piedra encierra. Desde entonces en el Pozo Mouro una humedad pulverizada cubre cada poro como el polvo de la harina bañaba las paredes del molino. Y nos preguntamos qué ignorado cereal es el que aquí y ahora se tritura y qué hacer con todo este frío en que se nos han ido convirtiendo los minutos. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

Hojarascas

(Pincha en una imagen para verlas a mayor tamaño)




Hojarasca es una de esas palabras que al pronunciarlas reproducen fielmente el sonido de aquello que representan. Para referirse a este fenómeno los gramáticos han inventado un término que, sin embargo, por mucho que lo repitamos nunca nos dará una idea siquiera aproximada de su significado. No ocurre lo mismo cuando dices, por ejemplo, trombón, bisturí o amanecer. Si desconoces el sonido que produce el sol al despuntar por el horizonte no te preocupes: basta que escuches el lento vocablo del  amanecer saliendo de los labios adecuados. Igual que es suficiente decir hojarasca para que se te llene la boca y una boca llena de hojarasca ya es el principio de un poema. O el resultado de un crimen. Porque cuidado, si tienes la boca rebosante de hojas muertas ya no hay modo de pronunciar hojarasca ni de escribir un solo verso y solo después de vaciarte de ellas podrás invocarla de nuevo, suponiendo, claro está, que no seas el cadáver que yace boca abajo en ese claro del bosque, esperando una explicación como todos los cadáveres que tratan de respirar por las hojas por si aún pudieran vivir a la manera de los árboles. El bisturí del forense hará su trabajo poniendo el acento en la última sílaba que dictó el cuerpo, aunque quién sabe si no habría que buscar más bien en el oído del muerto los restos del último amanecer que le fue negado por los labios que menos le convenían. Y luego está la cuestión de averiguar qué narices pinta un trombón en todo esto, salvo por aquello de ser un instrumento del viento, y seguro que acabaremos buscando a la bella trombonista hasta perdernos. Es inevitable: cuando se acerca el invierno dentro de la cabeza se acumulan sin orden las palabras unas encima de las otras. Y uno nunca sabrá si la hojarasca es un manto o una alfombra.


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