martes, 20 de septiembre de 2016

El café de la estación



    Paris, Gare de Lyon, 10:54 a.m. En toda ciudad hay dos lugares que me producen una fascinación irresistible: los mercados y las estaciones. Los primeros abastecen los sentidos; las segundas, la imaginación. Acostumbran a tener en común altos techos de forja que confieren a la luz que los atraviesa una calidad intermedia entre lo interior y lo exterior, esa misma textura que puede encontrarse en los ventanales de algunas cafeterías envolviendo con mimo el contorno de las cosas. Pero esa luz no solo atraviesa los forjados: como una aguja finísima traspasa también la tela de los siglos y enhebrados en ella podemos viajar a cuando y a donde nos plazca, sin más billete que un café con una nube.

martes, 13 de septiembre de 2016

La pausa



    Apenas el tiempo de fumarse un cigarrillo, de confundir la noche con el breve fulgor de unas cenizas. Ardió el verano y sus rescoldos ya empiezan a engordar el caldo de las conversaciones del otoño. Uno debiera contestar que todo pasó sin nada especialmente reseñable, pero el turista lleva en su condición la obligación de elaborar un relato adecuado de su viaje. Y así antes de darnos cuenta ya hemos levantado un argumento más o menos plausible, olvidando que tal vez lo importante fue aquello que discurrió por cauces secundarios, fuera del encuadre. 

    Todo viaje es una tensión constante de expectativas. De aquella noche que vagamos por Montmartre llevados de la mano del jazz que salía de los cafés ¿que pesa más? ¿El puro placer del paseo o la satisfacción que proporciona el reconocimiento del mito? Siempre andamos necesitados de mitologías, especialmente de aquellas que nos remiten a una cierta bohemia y a la nostalgia de los sueños pasados. Pero puede ser que el verdadero viaje comience justamente cuando suspendemos al fin toda expectativa y todo juicio. 

   A veces la pausa termina incluso antes de que se consuma el cigarrillo. Como ese cigarro a medias que nunca retomaremos, así suelen ser las vacaciones del turista. Y nuestro propósito de volver algún día, tan firme como improbable, se convierte en el final abierto del relato.


sábado, 13 de agosto de 2016

Lost paradise



Paraíso: lugar real o imaginario que solo se encuentra cuando se pierde.


viernes, 29 de julio de 2016

Después de la batalla






(Pincha en las imágenes para verlas a mayor tamaño)
    
Hay algo solemne en ese gesto con el que cada cual se yergue y abandona los territorios ocupados del presente: se desmontan parapetos, se envainan armas, mínimos ejércitos emprenden una retirada honrosa hacia la ciudadela de la noche. Concluida la campaña, una formación de cuerpos agotados desfila ante el sol pesado y ebrio como un general que ya ha visto todas las guerras, tan indiferente ante la muerte como ante el profuso despliegue de la vida y el efecto colateral de su belleza. Siempre en fuga el verano eterno, y nosotros con él, entregados y felices sin oponer resistencia.


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