lunes, 3 de marzo de 2014

Página en blanco (I)

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 Centro Niemeyer, Avilés - Asturias


Como una página en blanco a la espera de la primera palabra que dicten nuestros pasos se extiende la tersa llanura del Centro Niemeyer de Avilés y sobre ella se levantan sus dunas calcáreas. Provienen del tiempo ya legendario de los fastos, de aquellas megalíticas construcciones que se alzaban como polos magnéticos en todas las ciudades con la única función de alzarse, de sobresalir y brillar para pasmo de propios y extraños. Era costumbre atribuir a estos monumentos el sobrenombre de museo, centro cultural o auditorio, igual que en otras épocas se hacían pasar por altares y mausoleos, pero a decir verdad esto nunca fue tomado demasiado en serio. Del mismo modo que nunca nadie supo dar razón del destino de este espacio porque tal vez hacerse espacio era su único destino. De ahí que le cuadre tan bien ese aspecto de lienzo virgen listo para imprimir sobre él todos nuestros sueños sin forma, esos anhelos que se quedaron en esbozo, en líneas maestras. Aunque también puede ser vista como una prótesis de escayola para la ciudad tullida por las sucesivas reconversiones. Es lo que tiene la ambigüedad arquitectónica. Lo cierto es que, a lo mejor porque no fue diseñado pensando en el lugar donde sería levantado, este conjunto parece más bien caído directamente desde el mundo superior de las ideas, campamento avanzado de una civilización más higiénica y pura que esta nuestra, heredera directa de la edad del hierro, dueña del óxido...(continuará)

sábado, 22 de febrero de 2014

El tiempo maleable



Tú lo conoces: es ese tiempo que parece llegar antes de tiempo y que suele terminar más tarde la cuenta. Nace delante de un espejo que pone caras, que nos hace muecas, que ensaya los rostros posibles, incluida nuestra caricatura, que indaga acerca del gesto que un día nos hará reconocibles. Un tiempo inquietante que crece de forma desigual: un día se alargan las piernas o los dedos de los pies, otro el cuello, otro se hincha la nariz, y hay que aprender otra vez a coordinar las extremidades y el volumen de la voz y la dimensión nueva del silencio. Pero es también el tiempo que empieza a bifurcarse, y en cada bifurcación se pierde un hilo de ti, y te adelgazas. Y es un tiempo que de pronto gira más deprisa, como un torno en el que tú eres el alfarero y la materia prima. Y todo se vuelve tan muelle, tan inconsistente que lo primero que buscas es un esqueleto con el cubrirte, un andamio para no caerte, un armazón con el que armarte de valor: la cáscara que un día abandonarás para continuar en otro tiempo, en otro lugar, la incesante metamorfosis.


viernes, 14 de febrero de 2014

Un abrazo



El abrazo del pulpo,
el del ahogado,
el de la yedra,
el abrazo del oso,
el de la camisa de fuerza,
el del masajista turco,
el abrazo del fuego,
el del Padrino,
el de la ola,
el del amigo,
el del maestro,
el abrazo del traidor,
el de la niebla,
el del amante,
el autoabrazo,
el abrazo del boxeador,
el de la multitud,
el del candidato,
el abrazo del barro,
el de Morfeo,
el del arnés,
el de Tarzán,
el de la boa,
el abrazo del pésame,
el del borracho,
el abrazo del baile,
el de la despedida,
el del niño,
el del padre,
el del regreso,
el de la tierra,
el del aire,
sobre el cuerpo desnudo,
el abrazo del aire.

viernes, 7 de febrero de 2014

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