Si el sentido del
equilibrio es el que procura estabilidad dentro de lo móvil, el sentido de la
armonía es aquel que percibe la movilidad que habita en lo estable, lo dinámico
de lo estático. No es raro entonces que el centro del equilibrio se encuentre
en lo más profundo del laberinto del oído y la armonía en cambio carezca de
centro pues ella opera con lo periférico y es su producto. Supongo que por eso,
mientras el equilibrio encarna en el fiel de la balanza y solo a sí mismo se es
fiel, la armonía por su parte adopta mil y una formas que cambian con el tiempo
y sus infinitas geografías.
* * *
Es la hora de la misa
vespertina en El Roncal. A la puerta de
su iglesia, que presta el equilibrio de la piedra sobre la piedra alzada, se
improvisa un pequeño retablo del tiempo, una oración dirigida al escurridizo dios de la
armonía.





