Solo es posible observar el exterior a través de un complicado juego de espejos. El capitán se aferra al manillar del periscopio, hunde sus ojos en el visor y traza lentamente la circunferencia del horizonte. No hay buques enemigos a la vista. Durante unos minutos las escotillas permanecerán abiertas y los motores apagados. El oxígeno, con un lejano rumor de válvulas distendidas, irá penetrando en los depósitos. Apenas algún tímido destello escapará del casco que tiene la dureza gris mate del granito. Los charranes sin detener su vuelo repararán en ese islote efímero que altera apenas la geografía del océano. En ese intervalo la tripulación fumará sus cigarrillos con caladas largas y profundas. Radares, torpedos, cargas de profundidad, lejanas explosiones, temblores: nada de eso habrá existido durante el tiempo que el acopio de aire requiere antes de volver a sumergirse. El capitán demorará la orden unos segundos más allá de lo prudente. Ignorará que el tiempo es un contenedor de gelatina que no puede estirarse sin romperse.
miércoles, 26 de junio de 2019
domingo, 26 de mayo de 2019
miércoles, 8 de mayo de 2019
Cartografía
En otro tiempo el fotógrafo echaba a andar y de vez en cuando se detenía y tomaba una foto. Él se creía un incansable rastreador de la belleza y tal consideración le satisfacía porque de algún modo le proporcionaba un parentesco, aunque fuera lejano, con la prestigiosa estirpe del artista. Pero si nos atenemos a los hechos, su condición era y es más bien la de un cartógrafo cuya tarea consiste en levantar el mapa no de un espacio físico sino de un espacio de la experiencia: la experiencia tan simple como extraordinaria de echar a andar y tomar una foto de vez en cuando. Solo a partir de ese mapa el fotógrafo sabe dónde se encuentra y qué lugar ocupa. La belleza no es más que un accidente del terreno.
miércoles, 24 de abril de 2019
Retrospección
Pudo haberse debido a un deja vu que le enfrentó a la eterna repetición del tiempo y sus trabajos, o a un desfallecimiento momentáneo por haber dormido mal y comido a salto de mata, o al hecho accidental de haberse llenado la memoria. El caso es que llegado a cierto punto el fotógrafo consideró que ya había hecho suficientes fotos. Y no solo por aquel día sino también para el resto de su vida.
Porque lo cierto es que, teniendo en cuenta los miles y miles de imágenes que guardaba en sus cajas, álbumes, archivadores, deuvedés y discos duros, probablemente ya no le alcanzaran los años para revisar, ordenar, clasificar, procesar y positivar aquel ingente material en el que, de mejor o peor manera, ya estaba todo dicho.
Además, bien pensado, la decisión de no tomar más fotografías no dejaba de ser también un acto de afirmación artística: la voluntad de negar la foto implicaba una rebeldía frente al automatismo, la proliferación sin tasa y la devaluación masiva del arte contemporáneo.
Y todo ello sin olvidar que la abstinencia le permitiría contemplar el mundo con ojos nuevos y desinteresados: del mismo modo que el exfumador recupera el sabor y el aroma de sus platos más queridos, quién sabe si no descubriría él también nuevas facetas suyas y se atrevería a experimentar con otras formas de plasmar e interpretar la realidad.
Se convertiría en historiador de sí mismo, exégeta de su propia obra, cuyos significados permanecían ocultos bajo el aluvión informe de los años: convertiría sus sucesivas preferencias temáticas y formales en etapas, y sus caprichos en hitos. Era sin duda el momento de las retrospectivas.
Este trabajo desbordante sería el mejor antídoto contra la tentación de volver a tomar fotos. Ya se veía retratado por algún compañero de profesión, absorto entre sus archivos y pruebas de impresión como un orfebre entregado en cuerpo y alma a su tarea, en la penumbra del taller donde una lámpara iluminaría con precisión sus manos en el centro de la imagen sosteniendo unos viejos negativos, mientras una pantalla reflectora permitiría adivinar al fondo la amorosa textura del polvo sobre una cámara presta a gozar ya del prestigio irrebatible del pasado.
Porque lo cierto es que, teniendo en cuenta los miles y miles de imágenes que guardaba en sus cajas, álbumes, archivadores, deuvedés y discos duros, probablemente ya no le alcanzaran los años para revisar, ordenar, clasificar, procesar y positivar aquel ingente material en el que, de mejor o peor manera, ya estaba todo dicho.
Además, bien pensado, la decisión de no tomar más fotografías no dejaba de ser también un acto de afirmación artística: la voluntad de negar la foto implicaba una rebeldía frente al automatismo, la proliferación sin tasa y la devaluación masiva del arte contemporáneo.
Y todo ello sin olvidar que la abstinencia le permitiría contemplar el mundo con ojos nuevos y desinteresados: del mismo modo que el exfumador recupera el sabor y el aroma de sus platos más queridos, quién sabe si no descubriría él también nuevas facetas suyas y se atrevería a experimentar con otras formas de plasmar e interpretar la realidad.
Se convertiría en historiador de sí mismo, exégeta de su propia obra, cuyos significados permanecían ocultos bajo el aluvión informe de los años: convertiría sus sucesivas preferencias temáticas y formales en etapas, y sus caprichos en hitos. Era sin duda el momento de las retrospectivas.
Este trabajo desbordante sería el mejor antídoto contra la tentación de volver a tomar fotos. Ya se veía retratado por algún compañero de profesión, absorto entre sus archivos y pruebas de impresión como un orfebre entregado en cuerpo y alma a su tarea, en la penumbra del taller donde una lámpara iluminaría con precisión sus manos en el centro de la imagen sosteniendo unos viejos negativos, mientras una pantalla reflectora permitiría adivinar al fondo la amorosa textura del polvo sobre una cámara presta a gozar ya del prestigio irrebatible del pasado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Archivo del blog
-
►
2019
(37)
- ► septiembre (3)
-
►
2017
(34)
- ► septiembre (1)
-
►
2016
(39)
- ► septiembre (3)
-
►
2014
(42)
- ► septiembre (3)
-
►
2013
(54)
- ► septiembre (5)
-
►
2012
(73)
- ► septiembre (4)
-
►
2010
(79)
- ► septiembre (6)
-
►
2009
(97)
- ► septiembre (6)



