
Adoptar esta manera de percibir el sentido del tiempo me parece en principio una gran liberación: desquitarse de la tiranía de los relojes, y sobre todo de los despertadores, poder llegar tarde a cualquier cita, convertir al fin el tiempo en calderilla. Pero ojo, toda liberación tiene sus contrapartidas. Es cierto que por una parte se producirían grandes excedentes de tiempo que podríamos emplear en profundas meditaciones de las que indudablemente surgiría un mundo mejor. Pero por otra parte, que el tiempo dependa de nuestra voluntad y de su puesta en acción significa que nada podrá planificarse de antemano, que deberemos vivir asentados en la provisionalidad, como hacen la mayoría de los africanos cada día, y no precisamente por voluntad propia. No podremos disponer de un tiempo propio porque deberemos estar permanentemente disponibles para cuando la confluencia de voluntades haga surgir el acontecimiento. Casi sin darnos cuenta esa libertad total se habrá convertido en responsabilidad absoluta puesto que de ti depende que todo tenga lugar.
No parece esta una mala disposición de ánimo en estos tiempos de general irresponsabilidad, aunque tal vez se resintiera nuestra salud, tan acomodada a las prescripciones facultativas. No sé si en África la gente se levanta al amanecer o amanece cuando la gente se levanta. Pero, francamente, si yo supiera que la salida del sol depende del capricho de mi pereza no podría pegar ojo en toda la noche. A1 final va a resultar que con esa máxima del no por mucho madrugar amanece más temprano se salvaguardan los beneficios del esclavo occidental: saber que si tú no te levantas otro lo hará por ti (aunque esta afirmación no la entienda la mente obtusa de tu jefe) da una gran tranquilidad de espíritu. En el fondo el contrato social que nos sustenta es también y ante todo un contrato temporal en sus diversas acepciones. En fin, que lo malo no es que nos despierte el despertador. Lo malo es que a estas alturas de la civilización al despertador ni siquiera hace falta darle cuerda.
Pienso que éste es uno de los costes del progreso: organizar la vida según parámetros externos y no según los ritmos individuales. Hemos mejorado en comfort, pero hemos perdido tantas cosas por el camino...
ResponderEliminarLa foto, magnífica.
Foto preciosa y buen titulo has dado con mi punto debil .Si amaneciera cuando cada uno se levanta sería perfecto .
ResponderEliminarYo tengo la suerte de ver cada mañana amanecer en la este de madrid y aunque es rutina y tiranía del sistema da energía y cambia el cuento
Me encanta la foto y el comentario.
ResponderEliminarEs genial
Mejor no preocuparnos del tiempo: dejemos que todo fluya. Después de todo nuestro lado conformista acepta de buen grado que "amanece, que no es poco".
ResponderEliminarAdemás el de la foto seguro que ya fue un amanecer especial..., único y precioso
Totalmente de acuerdo.
ResponderEliminarNuestro mundo capitalista no lo podría soportar.
Buena foto.
Uma foto fantástica, excelente todo o destaque que a imagem dá ao céu.
ResponderEliminarParabéns, um abraço.
Me entusiasma tu foto y la reflexion me parece genial!
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