miércoles, 30 de abril de 2008

Afanes cúbicos

Apenas anteayer aprendió a caminar, como quien dice. Un balbuceo continuo e incomprensible con el que parece escucharse a si mismo acompaña todavía su febril actividad. Y sin embargo, ¡con qué determinación agarra ya cada bloque y con qué precisión los va apilando, mirando apenas de soslayo el muro que progresa a partir del movimiento de sus manos! ¿De dónde le viene este afán constructivo? ¿De dónde la pasión por añadir algo a la superficie de la nada? El saber es acumulativo pero él acumula sin saber. ¿Tenemos inscrito en algún gen el placer de comprender el todo surgido de las partes? ¿Es el crear un puro acto reflejo? ¿Reflejo de quién? Pieza a pieza la pared ha ido alcanzando su estatura. Ya a la altura de sus ojos, estira el brazo y coloca un bloque más. Acto seguido y sin previo aviso asesta un violento manotazo que mezcla los bloques y su risa por los aires. Ahora lo comprendo todo. Anoto las respuestas a cada una de mis preguntas anteriores y acto seguido y sin previo aviso rasgo con una sonrisa la rígida fachada de mi rostro.

domingo, 27 de abril de 2008

La mente en banco

Como soy de los que pienso que nada mejor que predicar con el ejemplo, voy a darle al stand-by durante un tiempo y dejar que las ideas o lo que queda de ellas se reorganicen.
Un saludo a todos. Nos seguiremos encontrando en vuestros blogs o donde se tercie.

viernes, 25 de abril de 2008

La mente en blanco

Según uno de esos estudios en los que Universidades de prestigio (Londres y Viena, en este caso) nos descubren con gran profusión técnica aquello que ya todos sabíamos desde hace tiempo, resulta que para pensar bien hay que dejar de pensar. Sí, las ideas más brillantes, las grandes soluciones innovadoras aparecen justo cuando renunciamos a atacar el problema en cuestión y permitimos que nuestra mente vaya a la suya. Los electroencefalogramas realizados revelaron que durante la relajación se liberan ondas alfa (?) que aumentan la capacidad de analizar un problema desde diversas perspectivas. Esto es algo que ya nos habían enseñado la psicología, los surrealistas y la propia experiencia. Esa palabra, ese nombre que se nos resiste en la punta de la lengua solo espera para salir a que dejemos de mirar detrás de la puerta. La relajación pues, vence a la concentración, y ya disponemos al fin de una base científica para el popular mito de la inspiración.
Lo que no dice el mencionado estudio es que sin concentración previa no puede haber relajación, puesto que no habría de qué relajarse. Recuerdo que después de arroparme mi madre me decía todas las noches: "aguanta mucho a dormir", que traducido viene a querer decir "esfuérzate en dormirte pronto y profundamente". Yo, naturalmente, obedecía, y cuanto más ciegamente obedecía, más despierto me encontraba, pero como el esfuerzo era tan grande no tardaba en agotarme y en ese mismo instante me quedaba como una piedra.
No recuerdo haber sentido nunca el cálido aliento de las musas (si exceptuamos alguna de carne y hueso). Tal vez por eso no creo en la inspiración como algo etéreo sino más bien como un fluido que al igual que el agua, si no se encauza se desparrama y desaparece en el subsuelo. Entender la inspiración como una cuestión de conexiones y desconexiones neuronales tal vez nos desvele de dónde viene, pero no hacia dónde queremos que nos lleve, y me temo que esto es algo que no puede ser fruto de la inspiración. Metas, fines, intereses y valores, cuestiones previas que requieren del apredizaje y del esfuerzo de la voluntad, asuntos todos que quedan fuera de la mente en blanco de nuestra inspirada era de la desconcentración y el alegre desparrame.

jueves, 24 de abril de 2008

Sin red



Hoy estrenamos los primeros calores, hoy imaginamos la temperatura del agua con la benevolencia propia de los días luminosos. Hoy algunos trajeron a su chica y saltaron desde la Punta del Gayo. Hoy como si fuera el último día del verano, porque tal vez para mañana ya sea tarde.

miércoles, 23 de abril de 2008

Escuadra y cartabón


Un rincón de Oviedo. Subiendo hacia la Plaza del Paraguas en una mañana soleada, el sol se desliza sobre las fachadas construyendo los espacios. Podemos decir que a esta hora su luz resulta de lo más edificante.

martes, 22 de abril de 2008

Contemplativa canina


Dicen que el perro tiene una visión olfativa, y su agudeza es tal que puede percibir olores que nosotros desconocemos porque quedan más allá de nuestra capacidad. También sabemos que el olfato es el sentido con una mayor capacidad evocadora de vivencias pasadas, como cualquiera de nosotros habrá podido comprobar más de una vez. Pues bien, olfativamente hablando para este perro no existe el laberinto de las formas, no es capaz de anticipar un recorrido sinuoso. Las curvas, los meandros, se crean a medida que los huele, su mundo es puro presente, actualidad sin fin. Excepto, pongamos por caso, cuando el aroma del salitre y las múltiples fragancias de la arena lo hacen perderse en los laberintos de ciertas mañanas de cachorro, que por un instante vuelven y logran hacerse presencia detenida.

lunes, 21 de abril de 2008

Una peseta


Cuenta J.J.Millás en su última novela “El mundo”, que uno de los primeros recuerdos que conserva es el de un sueño en el que al hacer un hoyo en la arena encuentra una peseta. Se lo cuenta a su madre y, ya en la playa, ésta le invita a hacer un hoyo en la arena para ver si encuentra la peseta del sueño. Y, como no, al poco de escarbar aparece la moneda. A veces las madres hacen uso de este tipo de poderes.
Ayer Nicolás leía un libro en el que una niña pierde una moneda de la colección de su padre, 50 céntimos del año 49, las del agujerito en el centro. Recordé entonces que conservo una de esas monedas en algún lugar, junta a una “rubia” de Franco y algunas conmemorativas del Mundial 82. Empiezo a revolver cajones y trasteros pero el tesoro se resiste. Por más que pienso no logro recuperar la combinación de la memoria. La niña, ayudada por su amigo Nino Puzle, el protagonista de la serie, encuentra finalmente su moneda: preguntando, preguntando dieron con un hombre que recogía las monedas que pierden los niños por los agujeros de sus abrigos. En un momento en que mi atención es requerida por alguna tarea cotidiana, se me ocurre de repente la posibilidad del rincón esquinero del armario empotrado del dormitorio. Meto a ciegas la mano, escarbo en la arena de los jerséis viejos y noto el tacto plástico de la bolsa que contiene mi modesta colección.
Millás vio como su sueño se materializó. Yo quiero materializar una ficción. Como un prestidigitador de carromato, hago surgir la moneda de mi mano ante los ojos de Nicolás. Al principio no comprende. Ni siquiera cree que una moneda agujereada pueda ser una moneda de verdad. Para él mi moneda no es más real sino menos que la imaginada. Le doy mis cincuenta céntimos y le digo que los compare con los que muestra la ilustración del libro. Cada una es como el pensamiento de la otra. Aunque ninguna de las dos monedas es ya de curso legal entre las dos siguen sumando una peseta, mitad ficción, mitad recuerdo, con la que comprar un trocito de pasado a precio de saldo, una peseta de pasado, tal vez aquel dado de levadura en la panadería de la esquina, con su adictiva fragancia que yo aspiraba una vez y otra, furtivamente, con la oscura intuición del placer de lo prohibido, una peseta de levadura envuelta en aquel papel traslúcido de la panadería, que servía para calcar los dibujos del colegio, para reproducir el mundo pintado de los cuentos, la levadura y su misterioso poder fermentador de sueños y empanadas destinadas a ser alimento de interminables viajes por carreteras sin arcenes…
Millás hizo de un sueño materializado una ficción. Creo que en sentido inverso el proceso también funciona.

domingo, 20 de abril de 2008

sábado, 19 de abril de 2008

Filones de espacio

Pese a las apariencias, en el espacio no hay direcciones. Tan solo las perspectivas que traza la mirada, los puntos de fuga por los que desagua la presión de nuestra voluntad.
La tabla permanece dormida y ajena a la marea mientras ésta se ramifica y crece ocupando el espacio sin rumbos. Solo la ola marca un camino, solo ella dirige y solo sobre ella puede la tabla inventar un camino transversal.

viernes, 18 de abril de 2008

Como un pájaro dentro de un acuario


Se coló por un tragaluz. Atrapado en la arquitectura del prisma del Acuario, midió cada una de sus dimensiones con el tiralíneas de su vuelo. Junto a un ventanuco se detuvo y trató de comprender aquel nuevo espacio. Seguir buscando la salida o adaptarse a los paralelogramos. Nos fuimos al cabo de un rato y el pájaro seguía pensando.

miércoles, 16 de abril de 2008

Conversación baja en decibelios


Resulta que hoy es el Día Mundial contra el Ruido. En coherencia con su propia finalidad, su repercusión ha sido mínima, pues ha venido precedido de una promoción de lo más silenciosa: en las esquinas vacantes de los periódicos, en las pausas respiratorias de los locutores, en la fracción de segundo que separa un anuncio del siguiente, ha podido escucharse su modesta convocatoria. Uno de los actos principales previstos para la jornada era el minuto de silencio a las doce del mediodía que todos deberíamos haber guardado. Como es lógico ha sido un completo fracaso: el minuto de silencio se pide en memoria de los muertos y estos no suelen personarse en tales homenajes.

En cuanto a la foto de hoy, he de confesar que no era la prevista, pero ante la increible clarividencia demostrada por Pedro Ojeda en su comentario a la foto de ayer, no he tenido más remedio que darle también su oportunidad. (Por si interesa: el lugar es la terraza de la cafetería del Acuario de Gijón).

martes, 15 de abril de 2008

Energía solar


En “El placer de descubrir” señala Richard Feynman una de esas obviedades que suelen pasarnos desapercibidas, a saber: que la mayor parte de la energía que mueve nuestro mundo es energía solar, y esto es válido tanto para la gasolina que alimenta nuestro constante trasiego como para la mano que da cuerda a un perro de juguete. Las plantas captan la luz del sol y unas veces la acumulan para nosotros bajo estratos milenarios, otras la fructifican sobre la delicada corteza que nos soporta.
Estoy seguro de que si un hombre vital y energético como Feynman hubiera tenido que aportar algún que otro ejemplo más, habría mencionado también el vino, que es el trofeo solar por excelencia, y la compañía del amigo, esa energía permanentemente renovable.

lunes, 14 de abril de 2008

Esclusas


“Esclusa: recinto, con puertas de entrada y salida, que se construye en un canal de navegación para que los barcos puedan pasar de un tramo a otro de diferente nivel, para lo cual se llena de agua o se vacía el espacio comprendido entre dichas puertas”.

A veces tiene uno la impresión de que tendría que haber verdaderas riadas para que ciertos compartimentos se nivelaran. En cuanto a lo de vaciarse el espacio es algo que tarde o temprano termina sucediendo. Para todos.

domingo, 13 de abril de 2008

Aritmética natural

¿Qué historias nos cuentan los objetos desde su mutismo? ¿A qué matemático lenguaje obedece su casual disposición? ¿Hablamos el mismo idioma? ¿Qué significan en el mundo inanimado conceptos como unidad y multiplicidad? ¿Qué proceso tiene un mayor alcance, el de agregar o el de desagregar? ¿Qué estrategia es la más efectiva?

La panoya de maíz es de una dureza extraordinaria, contundente. Es imposible partirla o triturarla por medios no mecánicos. Para separar sus granos se requiere la fricción mediante un movimiento de torsión alrededor de su superficie, y a tal efecto suele emplearse, es curioso, el blando esqueleto de otra panoya. Sin embargo, pese a su organización perfecta, sin resquicios, la panoya en cuanto tal es estéril. Sólo cuando el grano se separa tiene alguna posibilidad de fructificar. La máxima desorganización, la anarquía, es entonces la premisa de la continuidad de la vida y su expansión más allá del trillado territorio de partida. Un grano solo encierra en sí todas las posibilidades que la panoya desconoce. El grano dará después lugar a otras panoyas, casi todas iguales, es cierto, pero alguna en el límite de la probabilidad, será distinta y ella será también ejemplo de soledad en los maizales uniformes. Esa panoya organizada conforme a un patrón nunca antes visto, si el momento y el lugar son favorables, dará lugar a un cereal cuyo sabor ni siquiera imaginamos. Si las circunstancias, en cambio, no fueran propicias perecerá sin más, como un engendro inconcebible.

Así es como, más o menos, sucedían las historias en el tiempo anterior a los transgénicos.

viernes, 11 de abril de 2008

La muy noble y leal

“Iba el Magistral por las aceras estrechas y gastadas de las calles tortuosas y poco concurridas de la Encimada; iba con las mejillas encendidas, los ojos humildes, la cabeza un poco torcida, según su costumbre, recto el airoso cuerpo, majestuoso y rítmico el paso, flotante el ampuloso manteo, sin la sombra de una mancha”.
Fragmento de “La Regenta”

Paseando por Oviedo lo primero que llama la atención del visitante ocasional es la extraordinaria densidad de estatuas por metro cuadrado. Homenajes de bronce a personas y personajes, reales o ficticios, reales y ficticios. Pero a veces me da por pensar que tal vez sea esta una forma sutil de sortilegio contra esas presencias vivas, demasiado vivas, por parte de aquellos que aún hoy no quisieran verse retratados en el cuadro de esa Vetusta que continúa haciendo la lenta digestión del cocido per fecula feculorum.

jueves, 10 de abril de 2008

Hacia la blanda oscuridad

Es curioso observar como a medida que la muerte pierde importancia social nos preocupamos cada vez más por el destino de nuestros restos, esa versión póstuma del cuerpo al que adoramos, y procuramos convertir nuestra desaparición en un último acto de autoafirmación de nuestra individualidad irrepetible, que si bien en esta vida sufrió bajo el canon de la masa uniformizante, al menos en su último viaje podrá ir más allá del nicho repetido, más allá del más allá para estar lo más acá posible. Esparcimientos de cenizas en lejanas geografías, bosques santos donde se alquila a tanto el árbol para un bucólico reposo…y ahora al fin una compañía californiana ofrece llevar nuestra materia incinerada nada menos que a la Luna, y por solo ¡6.400 euros! Adiós a aquella tensión inflacionista que aqueja a nuestros cementerios, de la que hablamos hace algún tiempo, hasta el punto de que en algunos ayuntamientos ya hay que solicitar licencia hasta para morirse. El éxito de la iniciativa lunática está asegurado y con él la reducción de costes y el consiguiente abaratamiento del precio, de modo que acabará saliendo más económico que un funeral convencional. Así que yo me apunto. Si es posible elegir parcela, a mí que me lancen a la cara oculta de la Luna. Siempre fui muy pudoroso.

miércoles, 9 de abril de 2008

Oviedo despierta


Diez de la mañana. Sábado. No es el ritmo de otros días. Aún quedan chavales, algunos de aquí y otros que hablan el idioma del erasmus, que salen de ciertos locales con los ojos pequeños, deslumbrados. Algún banco aquí, otro allá, aparece ocupado por ese insomne forzado que da de desayunar a las palomas. Ante mí surge alguna escena no del todo congruente, como una ensoñación que se resiste y demuestra que la vieja ciudad de provincias se despierta, quiere despertarse, pero no lo logra del todo.

martes, 8 de abril de 2008

Puente ausente


A la salida del embalse del Furacón, un ojo solitario nos contempla con la vista cansada, ya ni siquiera tiene cataratas este Nalón, manso y antiguo.
Me doy cuenta que apenas me atrevo con los paisajes clásicos desde que abandoné la diapositiva. Pero es bueno volver a las fuentes de vez en cuando. En cuanto a los que reclaman alguna imagen de los meandros del Nora, he de decirles que desde el mirador de Priañes me quedé un buen rato analizando su interrogante y no hallé respuesta. En realidad ni siquiera entendí la pregunta. Estaba demasiado lejos. Los miradores no son buenos lugares para ver los sitios.

lunes, 7 de abril de 2008

Los puentes colgantes


Fluctuando como el río que discurre por debajo, a cada paso nuestro el puente nos recuerda el vacío que le da sentido, que lo sostiene. Fluye aquí el Nalón lento y verdegris, como si quisiera demorar su encuentro con el Nora, ya inminente. Sobre su superficie apenas temblorosa se diluye el temblor del puente y el temblor entre miedos y risas de los que por él transitan, sombras mínimas que serán para la trucha (quien sabe si la última) una lejana amenaza. Queda a nuestra espalda la pequeña central eléctrica del embalse de Priañes. Su sordo zumbido añade otro temblor al aire y ese estremecimiento es para nosotros la amenaza, esta vez cercana e indefinida, que nos acompañará el resto del camino.
Más tarde, ya de vuelta en casa, enciendo el ordenador y reconozco su zumbido como algo familiar. Inmóviles, yertas, las imágenes del día van desfilando por la pantalla. Solo en mis ojos vuelven a vibrar con esa lánguida tensión del puente que cuelga entre las horas.

domingo, 6 de abril de 2008

La mirada de la araña


Mientras mamá y papá daban vueltas en torno a la iglesia prerrománica de San Pedro de Nora, haciendo cábalas a cerca de la verdadera disposición de sus piedras restauradas, Nicolás encontró la tela de la araña, y orgulloso mostró su estructura indiscutible y su disposición eficaz pese a los siglos.

sábado, 5 de abril de 2008

La vieja panera

El hórreo, la panera, la despensa aérea, la habitación improvisada, esa caja fuerte sostenida por los auténticos pilares de la tierra. Hoy, como tantos otros pedazos de la memoria rural, anda un poco venida a menos (y digo “anda” porque es un bien mueble y yo asistí al traslado de esta no hace mucho tiempo). A ésta de su antigua dignidad le quedan el dudoso honor de los trasteros, algunas patatas en la íntima penumbra y las riestras de cebollas, ajo y maíz ajustando sus carnes sobre la cálida madera del corredor. En la tarde de abril uno trata de protegerse del Nordeste y aspirar algo de ese sol que rezuma el castaño de las vigas y tablones. Y al fondo, el Cantábrico, hoy inaudible, es una diapositiva sobre la que me proyecto.

jueves, 3 de abril de 2008

miércoles, 2 de abril de 2008

Camuflaje


Mi sobrina ya empieza a esconderse de ese tío que se echa la cámara a los ojos en lugar de jugar a juegos de niños, que son los divertidos. Se está haciendo mayor.

martes, 1 de abril de 2008

Instrumentos

Como en la foto de ayer, de nuevo la oposición de los contrarios como caras de una misma moneda. En la imagen de hoy no se trata de un establecimiento cuyo dueño sufra alguna patología de la personalidad. Son sencillamente dos tiendas diferentes a las que la casualidad ha querido reunir, codo con codo, en la misma fachada. He de decir que en todo momento mantienen la compostura, aunque ignoro lo que ocurre de escaparate para adentro una vez que echan el cierre. Estuve tentado de titular la foto “Armas”, pero me pareció un título sensacionalista y demasiado deudor de una realidad que por desgracia se convierte en trágica con frecuencia casi diaria. Preferiría si es posible evocar la mano que pela la manzana con la misma artesana precisión con que retira la prenda de la carne, ingredientes ambos de ese placer que se ha de cocinar sin prisas. Que cada cual ponga a su gusto los rostros y los nombres.

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